12 abril 2010

SGAE: ¿El Gobierno es políticamente imbécil o está atado de pies y manos?

La lista de despropósitos que acumulan la Sociedad General de Autores (SGAE) y el Ministerio de Cultura amenaza con batir marcas. Gracias a la SGAE y al Ministerio de Cultura se están batiendo marcas en cuanto a la comisión de memeces presuntamente culturales.
El Gobierno y sus aliados parlamentarios han logrado que las sociedades de gestión de derechos --con la SGAE a la cabeza-- hayan cobrado o pretendido cobrar ¡derechos!, por ejemplo, a grupos de alumnos por representar piezas de teatro en el colegio ante sus parientes y amigos...
También se los cobran a los organizadores de recitales benéficos para recaudar fondos para Haití, al chiringuito de playa que pone el radiocasete para amenizar las mañanitas soleadas, al restaurante de barrio que sirve menús a 9 euros, al conductor de autobús que pone música para hacer llevadera la jornada...
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La ministra de Cultura y
su antecesor en el cargo
La lista de despropósitos es larga
La última barbaridad es obligar a un grupo de vecinos de Benavente a pagar 95 euros más impuestos por leer poemas de Miguel Hernández, lectura que había sido organizada para conmemorar el centenario del nacimiento del poeta de Oriola-Orihuela.
«No se trataba de un acto lucrativo, puesto que no se iba a cobrar entrada a nadie; más bien era una reunión de amigos en un acto cultural», ha razonado uno de los convocantes, Manuel Burón, que con sólo nueve palabras ha resumido con acierto el episodio: «Está en peligro la expresión artística».
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Alguna explicación habrá, ¿o no?
Lo más absurdo es que el Gobierno y los grupos parlamentarios que lo apoyan en este asunto no han sabido ¿o no han querido? reaccionar para, a la vista del desmadre, arbitrar una reforma puntual de la ley y de las normas y, cuando menos, librar del pago de todo tipo de exacciones y derechos a los organizadores de actos gratuitos de probada índole educativa o benéfica.
Con tan solo ese gesto se evitarían buena parte de las barbaridades que adornan el día a día.
¿Por qué el Gobierno permite que un grupo de recaudadores privados entorpezcan o frustren cientos de iniciativas que no tienen ánimo de lucro y que además son de inequívoco contenido cultural y de carácter social?
La situación es tan irracional que personalmente sólo acierto a barruntar dos explicaciones: En este asunto los ministros y sus asesores son políticamente imbéciles [ver nota], o bien existen poderosos motivos políticos, económicos y/o fiscales que atan de pies y manos al Ejecutivo.
Si es lo segundo, ¡que lo digan!... Por dignidad política y por el obligado respeto que deben a los ciudadanos, ¡qué lo expliquen!
NOTA:
Del Diccionario de la Real Academia Española: "Imbécil, (Del latín, imbecillis) 1. adj. Alelado, escaso de razón".
DE INTERÉS: "La Fiscalía lleva dos años sin responder a una denuncia contra la SGAE", en ASOCIACIÓN DE INTERNAUTAS.

2 comentarios:

  1. pero ¿en qué país vivimos?

    y luego se dice, por ejemplo, que en este país no se lee; miedo nos va a dar ya hasta leer, que igual terminamos en chirona.

    biquiños,

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  2. Al final la SGAE cobrará hasta por cantar en la ducha... Hace unos meses escribí un artículo recopilatorio con algunas de las barbaridades más clamorosas de esta "sociedad" que va en contra de la ídem; en su mometo fue bastante exhaustivo, aunque todo apunta a que tendré que acualizarlo pronto o se quedará obsoleto. Si os interesa: Las tropelías de la SGAE

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