Satanizar, endiosar y creer es más cómodo y rentable que analizar, contextualizar y dudar

martes, 15 de junio de 2010

Todo indica que el presidente de Gambia está trastornado

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El dictador gambiano Yahya Jammeh ha dado otra paso adelante en su particular endiosamiento. Ahora, el millón y medio de ciudadanos de Gambia y los extranjeros residentes en el país --incluidos los diplomáticos y los simples turistas-- están obligados por ley a dirigirse o referirse a él como Su Excelencia el Presidente Jeque y Profesor Yahya Abdul-Azziz Jemus Junkung Jammeh, sin olvidar ni una sola de las palabras, pese a que el jefe de Estado gambiano no es profesor de nada y mucho menos, jeque [ver nota]. De hecho, ya han sido detenidas varias personas por haber aludido al presidente utilizando solo su apellido.   
Yahya Jammeh accedió a la presidencia de Gambia mediante un golpe de Estado, en julio de 1994. Por aquel entonces tenía 29 años, era un simple teniente, ni siquiera había concluido la enseñanza secundaria y escribía el inglés (idioma oficial del país) con mucha dificultad. El único título académico que posee es de carácter honorífico; exactamente, doctor honoris causa en leyes civiles, que le fue concedido en 1999 por permitir que los gambianos tengan libertad para aspirar al bienestar y a vivir en paz y con armonía, así justificaron su decisión los responsables de la Saint Mary University, de Halifax (Canadá).   
[¿En qué canastos estarían pensando los académicos canadienses que otorgaron semejante honor?...]   
El resto de títulos, incluida la más alta graduación militar y demás distinciones que adornan a Jammeh han sido autoproclamadas. Las proezas de Jammeh son extraordinarias. Por ejemplo, hace ya unos años el dictador fue noticia en todo el mundo al anunciar que había descubierto un remedio infalible contra el sida, consistente en un compuesto a base de hierbas y plátano y que, por ende, también cura el asma y la diabetes. Tan seguro estaba y está de esa aportación científica, que en su día expulsó a la representante de Naciones Unidas por cuestionar la medicina presidencial.   
Las sandeces de Jammeh van en aumento. No sólo cura el sida, sino que además  con sólo mirar a los ojos de una persona puede predecir la fecha exacta de su muerte. O eso afirma.    
En fin, más de un millón y medio de personas están sometidas a los caprichos de un sátrapa que muy probablemente está desequilibrado y el mundo libre, Occidente, corre detrás del balón que rueda en Sudáfrica, entre otros entretenimientos y preocupaciones (algunas ciertas, sin duda).  
NOTA:
La dignidad u honor de jeque es de origen árabe y sólo se otorga o reconoce cuando la personas ha estudiado a fondo el Corán y la cultura árabe y, por lo general aunque no siempre, ha estudiado en una universidad islámica. Antiguamente, los jeques siempre eran de edad avanzada, si bien hoy en día ya no es extraordinario que accedan a esa dignidad varones --¡mujeres nunca!-- menores de 60 e incluso de 50 años. En rigor, la actitud del dictador gambiano equivale a burlarse de la cultura árabe-musulmana.    
DATOS básicos de Gambia, en la WIKIPEDIA.  
BIOGRAFÍA del Yahya Jammeh, en CIDOB.

2 Comentarios:

  1. Vivir para ver. De vez en cuando sale uno de estos tipos extraños. Recurdo a Idi Amín Dadá o al emperador Bokassa I.

    Pero, occidente, siempre ve con buenos ojos, lo mismo que a Obiang, a estos sátrapas porque son útiles para sus fines neocolonialistas.

    saludos

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  2. A TXEMA,
    El problema es que no salen de vez en cuando, sino que son norma (aunque no todos están tan enajenados como el presidente de Gambia) en más de un ciento de países. Tienes razón, Occidente pone ojos de cordero degollado con esos dictadores.
    Saludos.

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