06 noviembre 2012

Elecciones catalanas: 6 de cada 10 votantes apuestan por abandonar el Estado español

El Partido Popular (PP) y Convergència i Unió (CiU) han polarizado hasta extremos nunca vistos el debate político-electoral de las autonómicas catalanas. El éxito del PP es mayor, pues los nacionalistas españoles han conseguido --en línea con lo que hizo Aznar-- que la ¿amenazada? unidad de España desvirtúe el debate en Catalunya y, por extensión, el PP ha provocado que millones de ciudadanos de toda España pierdan el tiempo en escuchar argumentos sobre lo que en rigor sólo es una hipótesis, en lugar de preocuparse por lo que realmente importa:
La paulatina privatización del servicio público de sanidad, los recortes en la enseñanza, la ausencia de propuestas legislativas para poner coto a los abusos de la banca (preferentes, desahucios, escasez de crédito para las pymes), el desempleo, la carencia de expectativas laborales y vitales para más del 50 % de los jóvenes, la carestía de los carburantes, el empobrecimiento de los pensionistas, la corrupción, etcétera y etcétera.
Por si fuera poco, CiU ha conseguido que en Catalunya pase casi desapercibido el hecho de que su gobierno fue el primero de los autonómicos que hizo uso de las tijeras para adelgazar los servicios públicos y, para rematar la faena, CiU ha difundido con notable éxito la creencia de que si Catalunya fuera un Estado soberano la crisis se disolvería como un azucarillo.
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Todos los sondeos electorales vaticinan un triunfo holgado
de los partidos que apuestan por la independencia. Sobre
estas líneas dos cuadros: arriba el resultado de la encuesta
publicada por La vanguardia hace una semana y debajo
la publicada por El periódico de Catalunya
La demagogia es contagiosa
CiU también está provocando que numerosos catalanes confundan país con institución, nación con Estado, sentimiento con razón, propaganda con compromiso… ¡Y ha elevado el nacionalismo a la categoría de ideología! [En el resto de España --exceptuada Euskadi-- esas y otras perversiones ya eran ocurrencias que habían arraigado de forma general, pero en su versión españolista, naturalmente...]
En algunos aspectos los argumentos que barajan los españolistas son más kafkianos [incluso hilarantes], pues niegan la mayor al afirmar que España es una natio (en el sentido etimológico de la palabra) en lugar de un Estado-nación, e imbuidos de esa falacia se han visto obligados a recuperar la afición franquista por el dislate y los mitos, retorciendo conceptos y falseando la historia. 
Peor aún, algunos dirigentes del PP con responsabilidades institucionales han sido incapaces de controlar la víscera y, movidos en la defensa de su fe, han menospreciado públicamente al conjunto de la sociedad catalana, provocando tal grado de rechazo en Catalunya que generan odio y, paradójicamente, contribuyen a que aumente el número de residentes en Catalunya partidarios de romper con el Estado españolista [los desvaríos ultranacionalistas del PP de Aznar propiciaron que ERC dejara de ser una formación electoralmente irrelevante para la gobernación de Catalunya y, ahora, el PP de Rajoy ha propiciado que en los últimos sondeos ya sean más del 50% los ciudadanos españoles residentes en Catalunya que anhelan dejar de serlo].
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Sin duda, ganarán quienes desean huir del Estado españolista 
A estas alturas, ya está prácticamente garantizado que más del 60 % de los que acudirán a votar el próximo día 25 darán su apoyo a los partidos que apuestan, sea por convicción o por conveniencia, por la creación de un Estado catalán [CiU, ERC, CUP y Solidaritat, que seguramente perderá los cuatro escaños que actualmente posee, básicamente en beneficio de ERC].
A esa mayoría absoluta cabe sumar los votos que recibirá Iniciativa per Catalunya-Verds [IC-V, coalición electoral hermanada con IU], que no es una formación nacionalista, pero es de izquierda, goza de arraigo en Catalunya y está más interesada en las condiciones de vida de las personas que en cuestiones fronterizas, por lo que llegado el caso asumiría con absoluta naturalidad vivir en un Estado catalán en lugar de hacerlo en el Estado españolista.
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La socialdemocracia paga su estéril buenismo 
En paralelo, acaso para redondear, el PSC-PSOE será castigado electoralmente con merecimiento por haberse acordado del federalismo tarde, mal y arrastras [además, los nacionalistas catalanes e IC-V han recordado a los votantes que el PSOE asumió con evidente desgana la defensa del Estatut aprobado en Catalunya y que el Estado español, carcomido por los criterios franquistas que subyacen en sus instituciones, rechazó un Estatut que suponía avanzar en el encaje de Catalunya en las Españas].
Así las cosas, el conflicto político España-Catalunya seguirá vivo, ¡más vivo que nunca! [Además, en este caso se trata de un conflicto exclusivamente político, ¡sin violencia de por medio!; circunstancia esta que preocupa sobremanera a los nacionalistas españoles más radicales, pues si hubiera violencia todo sería más fácil para ellos… Prueba de ello es que en Euskadi, una vez superada la violencia, los partidarios de abandonar o superar la España de siempre arrasan en las urnas].
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El españolismo semeja una religión
A la vista de cómo actúa el PP, es lógico concluir que el objetivo de los nacionalistas españoles tiene los tintes propios de una secta religiosa cuyo dogma fundamental es este: sólo es ciudadano español quien acate nuestra fe. Esa especie de secta parece empeñada en obligar a todos los subditos del reino a que renuncien a todo aquello que en rigor es esencial en las Españas: la pluralidad cultural, el mosaico de costumbres… 
El españolismo excluyente sabe más por viejo que por diablo. En el siglo XVII se graduó en el arte de la exclusión al destruir el denominador común de los pueblos peninsulares, el iberismo, que se derrumbó a causa del afán por dominar a Portugal, que logró romper definitivamente sus lazos con la monarquía hispana. Tres siglos y medio después los excluyentes siguen emperrados en que el reino debe ser como ellos quieren o…
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A su manera, el PP también sacará tajada de las urnas
Es difícil dilucidar si CiU ha caído en la trampa del PP o viceversa, pero es evidente que quienes mejor cultivan el conflicto son los nacionalistas españoles, con el agravante de que actúan con mayor agresividad precisamente cuando asumen el Gobierno central.
El 25-N, los catalanes que quieren alejarse del Estado españolista ganarán en las urnas, pero también triunfará a su manera el PP, pues utilizará el desapego alimentado en Catalunya para reforzar la irracionalidad del nacionalismo pseudofranquista que tan buenos resultados electorales renta en Castilla, Cantabria, Galicia, La Rioja, Murcia, etcétera…
En paralelo, numerosos asalariados, trabajadores autónomos y pequeños empresarios --que son quienes hacen posible la vida diaria-- estarán un poco más enajenados y mejor dispuestos a sacrificarse para que la España de siempre y la Catalunya espoliada salgan adelante presupuestaria, macroeconómica y bancariamente
DE INTERÉS: "El nacionalismo españolista", por Vicenç Navarro.
RELACIONADO: «A "España de siempre" e a "Catalunya espoliada"» (en galego), en GALICIA CONFIDENCIAL.

5 comentarios:

  1. El uso del verbo "huir" me parece particularmente certero. El Estado se ha convertido en agresor de la mayoría de sus ciudadanos. Dicho sea con todas las reticencias posibles sobre las actitudes y posiciones del futuro e hipotético Estado catalán, que al menos puede gozar del beneficio de la duda.

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    1. Hola Antonio, utilice el "huir" porque a la vista de la política social y económica del actual Gobierno central, más su agresividad ultranacionalista, dan ganas de apartarse, de no estar --ser ya es casi imposible-- dentro del territorio de un Estado que maltrata a sus ciudadanos tanto y tanto que uno se siente incapaz de "sobrevivir", ni siquiera culturalmente. Y lo que es peor: ¡más del 50% de los jóvenes van camino de la ruina personal!, y no me refiero sólo a la económica... Ya casi es inevitable, los ratios de criminalidad aumentarán exponencialmente, entre otros males.

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  2. La absoluta incapacidad para entender lo que está pasando en Cataluña, desde el resto de España, hace llorar de alegría a la gente de CiU, que podrá seguir dedicándose a sus cosas de hacer negocios con la sanidad y la educación públicas. Del PSC no merece la pena decir nada.

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  3. Yo apuesto por abandonarlo todo y hacerme anacoreta.

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  4. Un nuevo y magnífico análisis. Enhorabuena. No tengo ni idea de cual será la deriva de todo esto. Desgraciadamente España sigue siendo víctima de su atormentada historia. La verdad es que los que ya empezamos a estar de vuelta de muchas cosas y nunca fuimos amantes de títulos, honores, poderes, estructuras, ideologías......y pensamos más en las personas, contemplamos todo esto desde una cierta atalaya de indiferencia. Sabes que por mi actual trabajo estoy en contacto diario con los sectores más desprotegidos de la sociedad. A toda esa gente, con nombre y apellidos, todos estos debates....les suenan a música celestial. Gracias por tus rigurosos análisis.

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