3 de octubre de 2007

Erre que erre, organizan una cruzada para convertir la foto del rey en una estampita del niño Jesús

Desde hace un par de días circula por la Red un correo electrónico con la convocatoria de una concentración a celebrar este viernes, día 5, a las nueve y media de la noche en la madrileña Plaza del Rey con la finalidad de poner en marcha una «cruzada contra cualquier expresión crítica hacia la monarquía», según ha informado el e-periódico TERC3RA INFORMACIÓN.
Lo cierto es que, en efecto, hay tendencia pero no a criticar, sino a colocar la monarquía y al propio rey en una vitrina. Y en ese desvarío hasta hay quienes consideran que el jefe de Estado español es algo así como un antiguo emperador japonés: intocable y sagrado.
Sin embargo, convocan un acto reivindicativo [en rigor, una «cruzada»] pero no es para poner coto a quienes sacralizan la monarquía, sino para todo lo contrario:
La convocatoria es para fomentar la religiosidad monárquica y un juancarlismo tan infantil que distorsiona los significados del jefe de Estado hasta convertir su imagen en mojigata estampita.
La quema de fotos del rey ha conseguido --amén de unas risas, decenas de críticas y una acción desproporcionada del fiscal-- convertir al monarca en protagonista de un episodio que es propio de un Estado que se tambalea, o eso parece.
Sin embargo, el Estado no se tambalea, aunque así lo den a entender --para regocijo de la extrema derecha-- la tropa constitucionalista que confunde una monarquía parlamentaria con un reino medieval.
No parece el momento más adecuado para que los republicanos se manifiesten porque la convocatoria de este viernes en Madrid era previsible, tramposa y aprovecha el pueril arrebato religioso-monárquico que recorre los caminos de España cuando alguien osa quemar una estampita.
Urge un desenladrillador que desenladrille tan absurdo enladrillado y no parece que el PSOE sea la herramienta más adecuada. Mientras tanto, el PP llama a combatir con mares de simplismo el voraz incendio  de un papelito.
El rebumbio es pro monárquico y pueril pero también malintencionado. El montaje ha sido muy bien promocionado por los medios de siempre, tan bien lo han orquestado que hasta numerosos republicanos han picado el anzuelo y en lugar de recurrir a la burla, que es lo único que merece el frente de la estampita --fiscalía incluida--, se lo toman en serio y abren un sesudo debate político que acabará como casi siempre, con un "si no fuera por el rey" y bla, bla, bla...

TEXTO relacionado: "El rey y los rescoldos que humean desde 1978".

2 comentarios:

  1. Cito a Cervantes en
    "El Quijote"
    "Ladran Sancho, señal de que cabalgamos"

    Pues eso...

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  2. En este asunto, unos y otros exageran. Los quemaretratos, los de la derecha (Aznar ya ha dicho que estos actos son secesionistas) y los jueces con su doble rasero (a los quemaretratos los procesamos, pero a Jiménez Losantos y compañía, que insultan casi a diario al rey, lo dejamos que siga hablando).

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