26 enero 2009

Las mentiras del españolismo envenenan la campaña electoral gallega

El próximo 1 de marzo se celebrarán elecciones autonómicas en Galicia y, lógicamente, siendo el país gallego una de las naciones del plurinacional Estado español que posee lengua propia, los partidarios de mezclar cultura, sentimiento y política ya han levantado su miserable banderín de enganche: ¡Los ciudadanos que sólo hablan español son discriminados!
Al margen de que digan español donde deberían decir castellano, lo cierto es que ni la lengua franca de las Españas está en peligro, ni sus usuarios son discriminados y, para colmo, el idioma que acusa un probado retroceso y que al paso de dos o tres generaciones será de uso testimonial es el gallego.
Es decir, los nacionalistas españoles (o españolistas) mienten.
Un sector del PP gallego y el fenómeno "apolítico" llamado Unión, Progreso y Democracia (UPyD) inventado por la egocéntrica Rosa Díez, están empeñados en alimentar la sinrazón y, más grave, mantienen viva la aberrante tesis de que hace falta ser nacionalista para amar y defender la cultura.
Díez, la lideresa de UPyD
Convendría que el sector del PP gallego contrario a ese tipo de lides guerracivilistas hiciera un esfuerzo por introducir racionalidad en la campaña del presidenciable popular, Núñez Feijoo.
De la lideresa de UPyD no cabe esperar nada al respecto porque esa es la esencia de su programa, sin olvidar que en su carta de presentación constan tres empobrecedores principios: el odio al PSOE, el afán por ridiculizar el debate interpartidario e incluso la actividad política, y sacar tajada de todo lo relacionado con ETA.
Para colmo, en materia cultural UPyD es uniformista, apostando por imponer el castellano y erradicar el resto de idiomas.
La sombra del franquismo uniformador es tan alargada que en numerosos aspectos todavía ensombrece treinta años de construcción democrática.

7 comentarios:

  1. Sólo una nota al margen.

    ¿Por qué debiera llamarse "castellana" la lengua que utilizo en este momento?

    Esa lengua nace entre una esquina de Castilla y en otra de La Rioja.
    Hoy la hablan más de 400 millones de personas en todo el mundo. A mi me gustaría que encontrásemos un término que abarcase al mayor número de las personas que la construyen día a día. "Hispanoamericana" tal vez fuese un nombre más adecuado en ese sentido, pero no prosperará jamás por el principio de economía. Ya lo dijo Cervantes hace más de cuatrocientos años "(la lengua) la construyen el vulgo y el uso".

    Ésta es la lengua española. Así lo entienden la mayoría de sus hablantes y la inmensa mayoría de los habitantes de este pedrusco que viaja por el Cosmos. Nos guste más... o nos guste menos.

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  2. Francisco,
    Aplicando su regla de tres (sentido común acientífico), ¿cómo deberíamos denominar al inglés?, ¿o al suaili?, ¿o al fráncés, que lo hablan más peronas fuera de Francia que en Francia?
    El castellano es castellano, ¡no es español!
    Desde un punto de vista político-geográfico, el gallego o el catalán son tan "españoles" (del Estado español) como el castellano.
    Salvo que limitemos la cultura española a un idioma, a una pintura (la que elijan los "administradores" de la verdad) o a un estilo escultórico determinado, España es mucho más que Castilla y su lengua; sin menoscabo de que sea maravilloso y positivo que exista una lengua franca común.
    La cultura no sabe de fronteras, sean del sentido que sean.
    Es comprensible que en EE UU o en algunos países de Latinoamérica denominen español al castellano, pero es incomprensible e incluso promotor de confictos que haya ciudadanos españoles (incluida la RAE) que sigan otorgando la calidad de español sólo y exclusivamente al castellano.
    Si los que hablamos castellano, catalán y gallego (que es mi caso) sólo debemos considerar espoñola la lengua y la cultura castellanas, y si además esa "verdad política" y aculural se impone, seremos muchos los que empezaremos a considerar como inevitable que el Estado español deje de tener las fronteras actuales existir y que Galicia, el País Vasco y Cataluña sean independientes.
    No admitir que España es más que "una, grande, libre" y ¡excluyente! es sembrar la tesis de que sólo son ciudadanos españoles los que cumplan los requisitos del nacionalismo españolista.
    Pero no pasa nada, no alarmemos, no vale la pena; pero que se diga claramente, si sólo es España una parte de ella que se diga sin rodeos... ¡Y la abandonamos! Franco ya lo intentó.

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  3. Creo que haríamos bien en recordar los puntos 1 y 2 del artículo tercero de la Constitución Española:
    1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
    2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

    Yo entiendo que las lenguas son un patrimonio cultural que enriquece a un país, pero por desgracia son habitualmente un arma arrojadiza. El problema de las CC.AA. que tienen su propia lengua, además del castellano, es que incumplen la Constitución, ya que no permiten a sus ciudadanos ejercer el derecho a utilizar el castellano en su territorio. Incumplen la Constitución y nadie mueve un dedo para que la cumplan.
    Si vivo en una parte de España, los Poderes Públicos deben garantizarme que pueda expresarme en castellano sin menoscabo de mis derechos como ciudadano, algo que se conculca actualmente en varias CC.AA., y eso es tan denunciable como que el que quiera expresarse en su lengua co-oficial no pueda hacerlo. Pero últimamente parece que sólo nos fijamos en este último caso...

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  4. Félix

    Que a mi me gustase que esta lengua que utilizamos en este momento se llamase "Hispanoamericana" no es más que una opinión personal, muy discutible, por cierto. Creo que sería una denominación más justa para el conjunto de sus "constructores".

    Ahora bien, decir que que "el castellano es castellano ¡no es español!"... es querer reducir esta lengua a un marco geográfico del que se desbordó desde sus orígenes y que desde ese momento ya era muy discutible. Y como España es mucho más que Castilla -afortunadamente- y ésta es la lengua que nos permite comunicarnos a todos... pues permíteme que a mi me guste llamarla española.

    Nada de lo anterior debe entenderse como un desprecio hacia el resto de las "lenguas españolas"... sino todo lo contrario.

    Sobre lo que afirmas de Franco y de la España Una, Grande y Libre ¿qué quieres que te diga? En mi opinión aquella fue una de las etapas más tristes de nuestra historia y de las que más daño nos hicieron a todos; no menos a los castellanos, no menos.

    Y desde la discrepancia constructiva, un abrazo.

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  5. A Francisco:
    Pues me parecería más lógico rebautizar al castellano como hispano o hispanoameriocano que como español.
    A Josito:
    Cierto hay discriminaciones y malentendidos, pero por parte de ¡todos!
    Lo que no es de recibo es afirmar que las personas que sólo conocen el castellano estén discriminadas en Galicia o en Cataluña, territorios que conozco. Que hay "fundamentalistas"... Sin duda, pero la realidad diaria demuestra que es falso que el castellano esté discriminado en Galicia (donde ahora vivo).
    Y que para ser funcionario de la Administración pública se exiga conocer el gallego es radicalmente lógico, pues hay administrados que es la lengua que utilizan y que tienen derecho a utilizar sin reservas ni limitaciones en sus relaciones con la Administración pública, al igual que el castellano.

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  6. Félix, en Galicia no sé, pero en Cataluña el castellanohablante no puede ejercer su derecho a relacionarse con la Administración en castellano (derecho que tiene constitucionalmente). Sin ir más lejos, los paneles informativos de los centros de salud están sólo en catalán, por lo que el castellanoparlante está totalmente discriminado, aún encontrándose en España (de momento...)

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  7. Josito,
    En Galicia también he visto carteles sólo en gallego, pero el número de carteles que sólo están escritos en castellano es mayor. Hay que acabar con eso, pero sin convertirlo en un motivo de enfrentamiento... ¡Hay problemas mucho más importantes y de efectos devastadores en la vida cotidiana de las personas!

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