24 febrero 2009

La dimisión del ministro de Justicia y el circo organizado en torno a una cacería

El ministro de Justicia ha dimitido... ¿Por qué?  
Hay quienes insistían en exigir su cese porque coincidió en una cacería con el juez que instruye una trama de corrupción económico-política.
Si es por eso, cabe preguntar cuántos altos cargos gubernamentales deberían haber dimitido por haber coincidido con representantes de la judicatura en presentaciones de libros, conciertos, inauguraciones de cursos académicos, actos empresariales, etcétera...
Además, quienes demandaban el cese o dimisión esgrimían que durante la cacería el ministro y el juez podrían (simple hipótesis) haber aprovechado para hablar de la operación Gürtel.
Pero, ¿hablaron de ese asunto? No se sabe, sólo se trata de una ¿sospecha razonable?...
¿Alguien en su sano juicio puede considerar creíble que un ministro y un juez que quieren comentar un asunto necesitan coincidir en una cacería con decenas de testigos, o almorzar en un restaurante en el centro de Madrid?...
Aplicando tan absurdos argumentos cinégeticos y las sospechas razonables que cocina el PP, ¿cuántos políticos con responsabilidades públicas y altos cargos de la Administración deberían dimitir porque existe la sospecha o la posibilidad, aunque sea remota, de que hayan cometido una incorrección...?
Dejémonos de emponzoñamientos pueriles y vayamos a cuestiones serias, me refiero a las que son serias de verdad: ¿Cuántos cargos públicos deberían dimitir, no ya porque exista la sospecha razonable de que han incurrido en una incorrección, sino porque están imputados o sometidos a investigación judicial? A bote pronto y a modo de ejemplo, sólo en Murcia hay una treintena de concejales, alcaldes y altos cargos políticos de la Administración autonómica, ¡todos del PP! que deberían haber dimitido hace meses y meses.
¿Y qué decir del presidente de la Diputación de Castelló, Carlos Fabra, que figura en varios expedientes judiciales?; investigaciones y trámites juiciales que, por cierto, no hay forma de que salgan adelante...
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Si de sospechas razonables se trata...
Sigamos tirando del argumentario popular: ¿Hay alguna disposición legal que prohíba al presidente de la Diputación castellonense coincidir en actos públicos y actividades privadas con los fiscales, jueces, magistrados y demás funcionarios de Justicia de esa provincia levantina? Porque tirando del argumentario popular es obligado subrayar que los retrasos --que suman años-- en las tramitaciones judiciales que afectan a Carlos Fabra alimentan sospechas muy razonables. Y en este episodio castellonense, el cargo público investigado no sólo no dimite ni es cesado sino que además, ¡rompiendo el argumentario popular!, cuenta con el entusiasta respaldo del PP.
En fin, dejando de lado las tonterías a las que de un tiempo acá nos tienen acostumbrados los políticos hipócritas, las únicas causas ciertas que atisbo para que el ministro dimita es que fue de caza sin la licencia en regla --detalle merecedor de preocupación porque el infractor es ministro-- o por su actitud ante los problemas de la Justicia y ante la reciente huelga de los jueces.
Todo lo demás es una demostración --otra más-- de la vaciedad que practican los políticos apolíticos. ¿Todo vale con tal de que la corrupción que aflora pase a segundo plano?
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Sobran simplezas y escasea el rigor
Convendría que los ciudadanos hiciéramos un esfuerzo para no seguir malos ejemplos, evitando simplezas, y a la hora de evaluar la dimisión del ministro tuviéramos en cuenta los hechos y sólo los hechos y, sobre todo, guardáramos el respeto debido a las instituciones para, de paso, dar ejemplo a los políticos que no lo hacen.
Es comprensible que el ministro haya dimitido o haya sido cesado por ir de caza sin licencia y porque respondió a la huelga de jueces amenazado con una ley que les prohíba ir a la huelga; amén de otros asuntos que sólo intuyo y que han podido provocar una quiebra de la confianza política necesaria entre el ministro y el jefe de gobierno. ¡Pero que dimita por coincidir con fulano o zutano en una cacería o a bordo de un Airbus como reclamaba el PP sería un despropósito!
Demasiados políticos recurren al reality show y al tomate. Esto sí es realmente grave y desestabilizador.  
Y que el zapaterismo haya aceptado el sacrificio... También es grave.

3 comentarios:

  1. Han cazado al señuelo, compañero. Unha aperta.

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  2. Al ministro Bermejo le han dimitido por ser "torpe" por duplicado.
    Torpe, por no saber hacer bien su trabajo, ser el primer ministro de justicia que sufre una huelga, y como solución propone... una ley para prohibir las citadas huelgas...
    Y torpe por dejarse utilizar por el PP en el asunto de la cacería.

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  3. Y aquí nos tiene el PP discutiendo sobre las cacerías del dimitido Ministro y desviando las miradas de sus trapos sucios. Sigo esperando dimisiones y ceses por esos lares pero no tiene pinta de que vayan a producirse...

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