09 marzo 2010

«La extrema derecha ha sometido al Tribunal Supremo»

Que la Administración de Justicia española no funciona como debiera es evidente. A estas alturas lo más relevante es que cada vez que hay un problema, el que sea, se recurre al latiguillo de la independencia.
¿Por qué cada vez que hay un contencioso o un problema hay tantos jueces y magistrados que reducen prácticamente todo a la independencia?; ¿de qué independencia ideológica hablan según quienes?, ¿de la independencia de los funcionarios de Justicia que juraron los Principios del Movimiento?, ¿o acaso se refieren a la independencia propia del "limbo", a la que sólo acceden los niños e inmaduros...?
El ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo en una entrevista que publica hoy El país ha resumido la situación diciendo que la ideología que prima en el Supremo es la de la extrema derecha.
Las reacciones han sido inmediatas.
¿Indepen... qué?
Viñeta de Pinto & Chinto
¿Independencia --pregunto-- equivale a haber jurado los principios del Movimiento y cerrar los ojos ante la instrumentalización que se hace de las leyes para impedir que se investigue la corrupción?
¿Estamos obligados a decir amén y repetir como loritos que la Justicia española acusa deficiencias debido sólo y exclusivamente a la falta de independencia?, ¿nos toman por tontos, o acaso lo somos?
Sin abrir puertas y ventanas, la casa huele mal
El problema no es que haya partidos políticos, ideologías y discrepancias; ni tampoco es problema que haya jueces que piensan así o asá.
¿Habrán pensado los profetas de la independencia por la independencia que probablemente hay cosas que huelen mal porque la institución jamás ha sido oreada?
Porque una cosa es que el poder judicial sea indepediente, que ya lo es, y otra prohibir que los jueces tengan criterio. ¿No será que algunos pretenden que sus criterios sean los únicos legítimos, los únicos españoles de verdad y los únicos que son únicos, grandes y libres?
El eje del asunto tampoco es que la caverna la haya tomado con Baltasar Garzón, pues la caverna jamás ha dejado de funcionar --prueba de ello es que la derecha extrema tiene derecho constitucional a existir y actuar dentro de la ley--; lo realmente inquietante es que haya tantos partidarios de un concepto uniformador de independencia que sirve, por ejemplo, para dificultar o impedir las inhumanaciones de los asesinados por el franquismo y para dificultar o dinamitar la investigación judicial de la trama Gürtel, entre otras cosas.
Lo inquietante no es que haya sensibilidades e ideologías, lo inquietante es que en la judicatura haya tantos profesionales que todo lo resumen aludiendo a la independencia...
«Jueces y fiscales han estado 25 años comiendo de la mano de la banca», ha añadido Villarejo, que muy oportunamente ha recordado que hay entidades bancarias que «han aportado cantidades importantes, pagando gastos de alojamiento y seguramente algo más»...
¡Viva la independencia!
La Justicia no funciona bien, los jueces y magistrados lo saben. Y también saben que el problema fundamental no está en su independencia ideológica.
A la postre, las Cortes de Cádiz de hace ya casi dos siglos fueron en su momento más innovadoras que las Cortes Constituyentes de 1977 y más independientes, ¡por tolerantes y profesionales!, que la Justicia actual.
Convendría hablar menos de independencia y orear más la casa del Derecho.
ENLACES de interés:
"La ofensiva de los corruptos", por Carlos Jiménez Villarejo; y
"El Tribunal Supremo, en la cuerda floja", por Bonifacio de la Cuadra.

1 comentario:

  1. Hoy precisamente se cumple el aniversario de la derogación, por parte de Fernando VII, de la Constitución de 1812. Y la España decimonónica sigue presente, con los poderes fácticos actuando igual que entonces, con la complacencia de unos y la incompetencia de otros.

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