Las dos piezas escultóricas que figuran en la imagen que acompaña este texto son sendas representaciones de Abraham e Isaac, según los arqueólogos e historiadores que las han estudiado, y formaban parte del Pórtico da Gloria, el artístico frontispicio que engrandece a la vez que humaniza el acceso principal de la catedral de Santiago de Compostela.
Pero hace ya dos siglos que estas dos piezas no figuran en su lugar original.
¿Por qué?
¿Por qué?
1188-1211 (aprox.): las dos piezas son talladas en el taller del maestro Mateo para su inclusión en el Pórtico da Gloria.
1933: Fermín Bouza Brey localiza las dos esculturas en un pazo de la comarca de O Ulla que era propiedad del conde de Ximonde, Santiago de Puga y Sarmiento, y --tras una serie de comprobaciones y estudios-- concluye que las dos piezas fueron arrancadas de su ubicación original y trasladadas en el siglo XVIII al pazo de Pedro María Cisneros y Castro (recién distinguido con el título nobiliario de conde de Ximonde por el rey Carlos III).
1947: El entonces conde de Ximonde decide poner a la venta ambas piezas y, graciosamente, se las ofrece al Ayuntamiento de Santiago. Una comisión integrada por José Daporta, Antonio Asorey y Jesús Carro aconseja al consistorio que las adquiera con la encomiable finalidad de que ambos trabajos regresan a su lugar.
1948: El Gobierno local de Santiago decide comprar las dos esculturas y lo hace con la condición de que jamás vuelvan a ser enajenadas ni salgan de Compostela.
1961: Las dos piezas son incluidas en la exposición El arte románico, organizada por el Gobierno español de la época con el patrocinio del Consejo de Europa; pero, sorprendentemente, ambas esculturas figuraron en la muestra como cedidas por su propietario: ¡Francisco Franco!, que las tenía a buen recaudo en su Pazo de Meirás (el inmueble está ubicado en el municipio de Sada, comarca de A Coruña).
Sólo es un detalle más que ilustra cómo funcionaban el Gobierno y todas las instituciones del Estado español, también en cuestiones de cultura, por supuesto.
Los avatares de las esculturas de Abraham e Isaac talladas en el siglo XII han sido ahora recordados por la asociación O SORRISO DE DANIEL [ver: "Polo reagrupamento do patrimonio mateano!"], entidad cuyo objeto y trabajos están dirigidos a conseguir la puesta en valor del arte románico gallego, entre otros aspectos, y por tanto poner coto al rosario de apropiaciones que han saqueado --¡y saquean!-- el patrimonio histórico-artístico del país gallego.
De momento, las peticiones dirigidas a los herederos del inesquecible Francisco Franco Bahamonde, ahora propietarios de los bienes robados, no han surtido efecto y las obras de arte siguen desaparecidas.
Esta es otra de las verdades ocultas del franquismo: su fundador era un garrulo que se comportaba como un cacique mangante y devorado por la ambición de bienes materiales; de ellos presumía ante los "amigos", claro está.
ResponderSuprimirSaludos cordiales.
Su "costilla" le ayudó con extraordinaria insistencia...
SuprimirPor si acaso no se entraba en la gloria había que llevarse un pedazo a casa.
ResponderSuprimirMuy cierto: "La Collares", creo.
ResponderSuprimir