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Este post relata hechos y expone consideraciones relacionadas con la salud y los derechos de las personas que han pasado casi desapercibidos para la gran mayoría de la deficientemente informada población del desarrollado Occidente:
El pasado 12 de septiembre se celebró en Montreal (Canadá) el que cabe considerar como el primer Congreso mundial por la libertad de elección en cuestiones de salud; asunto este que, en contra de lo que dan a entender las autoridades y los opinadores e intelectuales orgánicos, es uno de los aspectos menos desarrollados en democracia y en el que todavía pesan irracionalidades, falacias, mitos religiosos y también un concepto de autoridad que dinamita la libertad personal y, por extensión, la colectiva.
Veamos un ejemplo del absurdo dominante: Las morales religiosas heredadas --algunas de marcado contenido medieval--, unidas a criterios ¿éticos? aparentemente avanzados, han desembocado en paradojas como la de facultar a un juez para que obligue a que un niño sea transfundido para salvar su vida pese a la oposición de sus padres en el caso de que estos, por ejemplo, se nieguen a ello alegando sus convicciones religiosas; pero al mismo tiempo y en el mismo país, está taxativamente prohibido utilizar el riñón o el corazón de un cadáver --materia en descomposición-- si la familia del fallecido se opone a ello.
La moral religiosa imperante y la ¿ética? obvian que esos órganos puedan salvar una o dos vidas y que con las córneas puede recobrar la vista un ciego. Da igual... Dos humanos vivos que podrían vivir con ese corazón y ese riñón morirán y el ciego seguirá a oscuras. ¿Por qué? Sin rodeos ni engaños retóricos que apelan a sentimientos de origen prehistórico, la ley protege los derechos de los propietarios del cadáver y se desentiende de las vidas de los que podrían ser sanados.
La muerte genera más derechos que la vida
El imaginario derecho que emana del cadáver y del que son depositarios los familiares del fallecido pesa más que salvar vidas. Este tipo de contradicciones profundamente inhumanas siguen vigentes gracias, entre otras cosas, a quienes satanizan el derecho al aborto al mismo tiempo que justifican como irremediable la muerte de pacientes que podrían ser fácilmente salvados. Las contradicciones se amontonan por doquier.
El congreso celebrado en Canadá antes mencionado trataba un asunto que, al igual que las contradicciones expuestas, era inconveniente ventilar para los poderes públicos, para quienes hacen negocio con la salud y porque en este momento lo políticamente correcto es dejarse arrastrar por la mediática pandemia de gripe A y, por añadidura, por la comercialización de decenas de millones de vacunas y anti-virales, especialmente de Tamiflu.
Preguntas con respuestas inquietantes
El correo de un científico participante en el congreso de Montreal que circula entre unos cientos de ciudadanos españoles --entre los que figuran los socios de
Círculo Escéptico, entre otros colectivos-- alude a varios de los asuntos abordados en Montreal abriendo una batería de interrogantes cuyas respuestas son inquietantes, amén de que confirman que el dinero tiene más poder que los gobiernos, incluidos los elegidos democráticamente.
He aquí algunas de esas preguntas:
* ¿Por qué a primeros de febrero del 2009, la ministra francesa de Salud pidió a un grupo de expertos en legislación constitucional que determinaran si la imposición de un plan de vacunación obligatoria a toda la población sería ilegal o anticonstitucional? Los letrados tranquilizaron al gobierno indicando que una situación excepcional o un estado de urgencia sanitaria nacional ¡justificarían la supresión de libertades individuales!... O sea, en febrero ya barruntaban que sería ¿necesario? obligar a todo el mundo a vacunarse...
* ¿Por qué la Organización Mundial de la Salud (OMS) modificó el pasado 27 de abril su definición oficial de pandemia? Hasta entonces, declarar una pandemia requería condiciones mucho más estrictas y ahora, efectuada esa revisión, para declarar una pandemia basta con que la enfermedad sea identificada en dos países de una misma zona OMS.
* ¿Cómo interpretar que el registro de la patente de la vacuna contra la gripe conste en el organismo competente con fecha del 2007?; mucho antes de la sorprendente reaparición de un virus que había desaparecido después de la epidemia de la llamada gripe española, en 1918.
* ¿Cómo explicar que el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, tuviera el premonitorio acierto de aprobar un contrato el pasado 9 de marzo --hace siete meses-- por el que se invertían 100 millones de euros en la construcción de una fábrica productora de vacunas contra la gripe ¡justo en México y casualmente, por supuesto!, que fue donde se detectaron los primeros casos de la terrible gripe A.
* ¿Por qué prácticamente ninguna institución y apenas una docena de medios de información han reseñado con la relevancia que merece el hecho de que la gripe común causa cada año, directa o indirectamente, la muerte de entre 250.000 y 500.000 personas? (más de mil muertos diarios), tal como consta en el banco de datos de la OMS.
* ¿Por qué prácticamente todos los medios del planeta informan casi a diario del número de víctimas (reales o presuntas) causadas por el virus de la gripe A?, lo que ha creado la percepción de que la humanidad vive al borde de una hecatombe sanitaria pese a que los hechos demuestran que se trata de una influenza que, según reconocen numerosos médicos en sus consultas y en privado, tiene efectos menos graves que los de la gripe estacional.
[La gripe A tiene una singularidad: ataca con extraña virulencia a personas jóvenes, incluso con mayor fuerza que a niños y ancianos. En todo caso, en cinco meses la gripe A ha causado, casi siempre coincidiendo con otras patologías previas, menos de 2.000 muertes]
* ¿Por qué pese a que los datos demuestran que la gripe A no es una nueva peste negra, la mayoría de los gobiernos --con los de Occidente al frente-- han comprado centenares de millones de vacunas y de anti-virales? La eficacia de estos últimos, para colmo, es dudosa y no mejoran otros tratamientos preexistentes.
* ¿Por qué en los últimos dos años en varios países de Occidente se han alegado --entre otras cosas-- emergencias sanitarias para que los poderes legislativos votaran leyes excepcionales, incluso marciales, que recortan derechos?
* ¿Por qué ¡seiscientos! neurólogos británicos recibieron en los días finales del pasado mes de julio una carta calificada de confidencial de la Health Protection Agency advirtiendo de que debían estar atentos a "un posible recrudecimiento del síndrome de Guillain Barré"?
[Esta enfermedad neurológica degenerativa es desencadenada por la vacuna. Sin embargo, la Administración oculta ese riesgo a la ciudadanía que probablemente se ¿beneficiará? de la campaña de vacunación]
* ¿Por qué las autoridades se niegan a reconcer que la vacuna contra la gripe, ¡que se empezó a administrar hace 40 años!, nunca ha tenido efectos positivos sobre la incidencia de las anuales epidemias de ese virus? Es más, aunque con altibajos, el número de afectados por la gripe estacional ha ido en aumento (en mayor grado que el natural incremento de habitantes). Estudios de ámbito internacional indican que los vacunados contra la gripe son más propensos a contraerla que los no vacunados; sin embargo, las administraciones públicas siguen comprando y distribuyendo vacunas por millones.
* ¿Por qué las autoridades políticas sanitarias y los analistas oficiales silencian que la mayoría de las grandes epidemias del siglo XX se han desencadenado tras campañas previas y masivas de vacunación?, como ocurrió con la gripe española de 1918.
* ¿Por qué Estados Unidos ha autorizado la inclusión en la nueva vacuna contra la gripe del escualeno pese a que la Cámara de Representantes reconoció oficial y explícitamente que estaba en el origen del síndrome de la primera guerra del Golfo?, mal que padecieron en torno a 180.000 soldados a consecuencia de la vacuna contra el ántrax.
* ¿Por qué los primeros colectivos seleccionados en Norteamérica para las vacunaciones han sido mujeres embarazadas y niños, cuando normalmente se selecciona a personas mayores?
[Con relación a esta circunstancia, varios científicos han apuntado que con esa elección se evita a personas cuyos organismos conservan memoria inmunitaria de la gripe española de 1918]
* ¿Por qué hay países --caso de Gran Bretaña-- donde el 50% de los médicos e incluso en mayores porcentajes se niegan a recibir la nueva vacuna alegando que desconfían del procedimiento de preparación?
* ¿Por qué se presenta el Tamiflu como un antiviral adecuado a pesar de que las campañas en las que ha sido utilizado han revelado que es escasamente o nada eficaz? Además, ese medicamento provoca en ocasiones --más de las que científica y legalmente son permisibles en la mayoría de países de Occidente-- desórdenes neurológicos.
* ¿Por qué las autoridades sanitarias, cuya obligación es velar por la salud y el bienestar de la ciudadanía, autorizan que un nuevo tipo de vacuna sea probada en centenares de millones de conejillos de indias sin que se hayan respetado los protocolos formales y de tiempo que son habituales.
Quedan más preguntas en el tintero, pero prácticamente todas las respuestas conducen al mismo callejón: El episodio de la gripe A está trufado de mentiras, medias verdades y lo que acaso es peor, silencios.
CON ANTERIORDAD:
ENLACE a TÉLE-SANTÉ/HEALTH TV (en francés e inglés), que ofrece información del congreso celebrado en Montreal.