15 junio 2007

El Estado español respeta criterios franquistas

La sala quinta (de lo militar) del Tribunal Supremo (TS) ha denegado a la familia de Salvador Puig Antich la revisión de la sentencia por la que el barcelonés fue condenado a morir a garrote vil, ejecución que se llevó a cabo el 2 de marzo de 1974.
La decisión del TS ha sido apoyada por el presidente de la sala, Ángel Calderón, y los magistrados Agustín Corrales y Javier Julián; en tanto que sus colegas José Luís Calvo Cabello y Ángel Juanes Peces discreparon.
Hasta aquí la estricta exposición del hecho. Pero también es noticia la evidencia de que el franquismo sigue vivo; no tanto por el rechazo a la petición de la familia, sino porque la decisión ha sido adoptada por un tribunal que, en puridad, es ajeno a los hechos juzgados.
¿Acaso era militar Puig Antich, veinteañero de ideología libertaria que militaba en el Movimiento Ibérico de Liberación (MIL)?
Puis Antich
El policía muerto, Anguas Barragán, tampoco era militar. ¿Cabe inferir que la Justicia española sigue rindiendo pleitesía a los criterios jurídicos del franquismo?...
Todo ello sin olvidar que ¡jamás! se ha probado pericialmente que la balas que impactaron en el cuerpo del agente procedieran del arma que portaba Salvador. El Derecho ha sido pisoteado de forma grave porque, aparte del absurdo antes referido, las irregularidades habidas durante el proceso --si se le puede llamar así-- fueron aberrantes. De entrada, la autopsia del cadáver del policía fue realizada en una comisaría y, para colmo, nada se sabe de las balas ni de los casquillos; ¡se perdieron en dependencias policiales o judiciales poco después del suceso!
El Estado --vía Tribunal Supremo-- se cubre de gloria permitiendo que un asunto civil sea visto por un tribunal que debe circunscribir su acción a los asuntos militares y, para colmo, da por bueno que se siga ignorando quien o quienes causaron la muerte del policía.
Puig Antich fue, sencillamente, asesinado... ¡legalmente!
Quizá sirvió para que el régimen vengara el atentado que costó la vida a Carrero Blanco --ocurrido poco antes--, lanzar un aviso a navegantes y dar ejemplo de no se sabe qué…
Es una lástima y a la vez revelador hablar de este asunto cuando se celebra el trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas.
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COMUNICADO de las HERMANAS PUIG ANTIC.
CON POSTERIORIDAD, en ImP: 
"Hoy hace 40 años que el Estado dio garrote a Puig Antich".

1 comentario:

  1. No hay cojones, podía elaborar un comentario de más alcance pero no sería tan sincero.
    No hay cojones digo, y la judicatura franquista no pasó por la necesaria catarsis democrática.

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