11 junio 2007

Si el instituto puede llevar el nombre de un franquista, ¿por qué no De Juana Chaos?...

¿Se imagina usted que un colegio de Alemania se llamara Adolf Hitler, que en Italia hubiera un hospital denominado Benito Mussolini, o que en Estocolmo hubiera una calle dedicada a Vidkung Quisling?
Pues en numerosas localidades españolas todavía hay colegios, institutos, hospitales, calles y avenidas dedicadas al golpista general Franco y sus más estrechos colaboradores. Entre los responsables de que pervivan semejantes despropósitos no sólo hay herederos ideológicos o sentimentales de la dictadura.
En A Coruña, por ejemplo, cuyo alcalde es socialista desde hace más de 20 años, se conservan decenas de homenajes a los golpistas de 1936.
Pues bien, estos días es noticia una asociación murciana que ha lanzado esta pregunta a los habitantes de Lorca (Murcia):
¿Les gustaría que el instituto de la localidad se llamara De Juana Chaos? ¿A qué obedece semejante propuesta? A que actualmente el centro de enseñanza se llama José Ibáñez Martín, ministro franquista y por tanto... Pulse aquí y lea.

3 comentarios:

  1. me parece un modo excelente de llamar la atención. en no pocas ocasiones he discutido con gente que argumenta que preservar nombres como generalísimo muestra un respeto a nuestra historia. ese es el problema, que muchos en España no ven aún que Franco fue un dictador. sin matices.

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  2. Ni en cursiva cuela lo de socialista refiriéndose a Paco Vázquez (tampoco para Losada).

    Este personaje, al ser interpelado por el asunto de las calles, plazas, hospital...con nombres de criminales respondía que hay que respetar la historia, que no se puede borrar un pedazo de nuestra historia.

    Esta es la respuesta-tipo de los afines al antiguo régimen.

    Es una falacia.

    Una cosa es el estudio y difusión de la historia, que soy el primero que piensa debe hacerse sin saltarse ningún capítulo. ¡Ojalá!

    Y otra es el reconocimiento honorífico a ciertos personajes. Eso no es historia, es un acto de gratitud del pueblo para con ciudadanos ilustres o benefactores de la ciudad.

    No creo que Millán Astray se ajuste a la definición.

    Y ésta es sólo un ejemplo del callejero coruñés, que parece un homenaje al fascismo. Espera, que saco la chuleta:

    General Sanjurjo, General Mola, Viaducto del Generalísimo, Primo de Rivera, División Azul, Alférez Provisional, Calvo Sotelo, Cánovas Lacruz, Comandante Barja, Salgado Somoza, Teniente Coronel González Zamalloa, Cabo Ponte Anido, Pla y Cancela, Teniente Coronel Teijeiro, Cabo Santiago Gómez o Salgado Torres.

    Por no referirnos al gran hospital gallego con nombre de matón falangista.

    Para aquellos personajes de infausto recuerdo que fueron honrados por el régimen totalitario al que pertenecían, la historia tiene un recurso ampliamente utilizado: la damnatio memoriae.

    En cuanto el pueblo recobra la libertad, borra de los lugares de honor de la ciudad el nombre de los déspotas y verdugos. Eso no supone mutilar la historia, sino hacer justicia histórica.

    No quitar una coma a los libros de historia; sino a partir de su estudio, deshonrar a los que fueron honrados bajo el poder de las armas.

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  3. Hace un par de días comentaba yo una noticia relacionada con la recuperación o no de la memoria histórica y tuve que leer de todo.

    En Vigo más o menos se ha hecho limpieza. Queda la famosa "Cruz de los caídos" en plena ladera del Castro (justo enfrente del Concello) y poco más (que yo recuerde).


    Lo malo es que aún tengo que soportar que mis cuñados hablen de quedar para tomar algo en la calle "Felipe Sánchez" (justamente el cabecilla del "glorioso alzamiento nacional") en vez de en el Arenal... y lo mismo con José Antonio (Urzáiz), General Aranda (Pi y Margall) y un etc. más bien cortito, gracias a dios. Eso sí resulta más difícil de eliminar... porque toda su vida van a seguir teniendo "memoria" para lo que "les" interesa. Un saludo.

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