26 septiembre 2009

G20: Algunas palabras bonitas, fotos y poco más

Una vez leídas las conclusiones de la reunión del G20 celebrada anteayer jueves y ayer viernes en Pittsburgh, la sensación más generalizada no es de sorpresa y muhco menos de satisfacción, sino de frustración.
Las decisiones adoptadas en la ciudad norteamericana son, en esencia, un listado de intenciones y propuestas. ¿Compromisos? Ninguno cierto.
¿Se han adoptado medidas concretas que propicien leyes y normas en los Estados y en las instituciones internacionales de ámbito económico para afrontar la cacareada refundación del capitalismo?: No. Ni se las esperaba...
¿O acaso usted sí confiaba en ello?
Resumiendo, el G20 se ha limitado a dar por buenas las medidas anticrisis ya adoptadas, que en esencia prevén cinco acciones:
1 Los gobiernos seguirán inyectando dinero público en las entidades financieras que acusen graves apuros, nacionalizando si es preciso las que es imposible reflotar y que convenga mantener vivas por los motivos que cada gobierno estime oportunos.
2 Se dedicarán más fondos públicos para dinamizar la economía y allí donde la pérdida de puestos de trabajo sea intensa --caso de España--, se habilitarán fondos para planes específicos.
[En este punto es obligado reseñar, de entrada, que esos empleos son precarios y carecen de futuro y, en paralelo, son evidentes la función económica de ese gasto, sustituir la falta de inversión privada, y el objetivo político, evitar situaciones socialmente explosivas. Mientras tanto, la mayoría de los grandes beneficiados por la extraordinaria acumulación de capital habida durante más de diez años mantienen su dinero a buen recaudo, evitando toda aventura en economía productiva]
3 Los gobiernos mantendrán los planes de apoyo fiscal, cuyos beneficiarios son los que son; sin que el G20 haya ni siquiera insinuado que ese esfuerzo presupuestario debería ir acompañado de medidas efectivas que fuercen o propicien un aumento proporcional de la inversión privada.
4 Para poner coto a la especulación, el apalancamiento y otros fenómenos similares, el G20 ha recomendado "limitar los excesos" que llevaron a la crisis y poner en marcha "exigentes estándares de remuneración internacional para poner fin a las prácticas que auspiciaron un exceso de asunción de riesgos".
[Por mucho que usted lea y relea el comunicado final de la cumbre, no encontrará ninguna concreción y mucho menos un compromiso]
5 Los reunidos piden racionalidad en los premios que se otorgan a los ejecutivos del sector financiero y piden, por favor, que se reduzcan las comisiones que abonan bancos, aseguradoras y otras entidades (remuneraciones a las que han rebautizado bonus, vocablo que suena mejor y disimula el descaro). Lo más atrevido que se ha decidido en Pittsburgh para evitar excesos, desvíos legales de dinero y descapitalizaciones, es solicitar a los bancos que retengan parte de sus beneficios (reduciendo los dividendos a repartir, por ejemplo) a fin de incrementar sus reservas y, por favor, que revitalicen la concesión de crédito. Es decir, el G20 elude promover leyes y normas en los Estados y en el engranaje internacional que impidan repetir las perversiones habidas.
¡Y eso es todo!
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Medidas de orden administrativo
El resto de las decisiones son de orden administrativo, como la definitiva desaparición del G8 y del G9, que a partir de ahora son sustituidos por el G20 como foro coordinador del sistema.
También merece ser subrayado el hecho de que haya sido rechazada la propuesta de la Unión Europea de establecer límites concretos e individuales a las comisiones de los altos ejecutivos. A este respecto, el G20 se ha limitado a pedir dos cosas:
Primera, que las remuneraciones estén vinculadas a los resultados; y
Segunda, que las entidades eviten las primas garantizadas por varios años.
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¿Habrá reforma del FMI?: Sí, pero muy pequeñita y formalista
Con relación al Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyo funcionamiento y criterios todos habían calificado de inadecuados para la realidad actual, el G20 ha renunciado a impulsar la tantas veces cacareada reforma y se ha limitado a promover un reequilibrio --aunque políticamente cobarde-- en el reparto de los derechos de voto.
[Si se cumple este pacto, cuyo alcance y detalles deberán ser concretados en una negociación que se prolongará hasta enero del 2010, varios pequeños países europeos que disfrutan de una sobre-representación en el FMI (Bélgica y Suiza, entre otros) cederán hasta un máximo del 5% de sus derechos de voto a los países de las llamadas economías emergentes (Brasil, China, India y Rusia). Otro tanto se hará en el Banco Mundial, pero en esta institución la cesión de derechos será como máximo del 3%]
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¿Y para combatir el cambio climático?: ¡Bonitas palabras!
Pese a los alardes previos del ecologista Barack Obama, finalmente el G20 no ha sellado compromiso alguno. De nada ha servido que la Unión Europea insistiera en una propuesta que forzaba a los países ricos a invertir en la mejora de las infraestructuras y equipamientos del Tercer Mundo y de los países emergentes para reducir la contaminación.
La Comisión Europea acudió a Pittsburgh con un informe y un cálculo del coste de las ayudas (100.000 millones de euros) que se necesitan para reducir de forma significativa la contaminación en el Tercer Mundo. Ha sido inútil.
El G20 se ha limitado a pedir que se sustancie la voluntad de financiar (vía FMI, BM, entidades subsidiarias y donaciones) programas para generar energía limpia y reducir las subvenciones al consumo de combustibles fósiles.
En el texto final referido al medio ambiente ni siquiera ha sido incluida la iniciativa de Francia que ha lanzado el reto de convocar una cumbre mundial sobre el cambio climático, a celebrar el próximo mes de diciembre en Copenhague y a la que acudirían líderes políticos y económicos. El objetivo teórico de la conferencia danesa será --según ha insistido Nicolas Sarkozy-- pactar un programa mundial para reducir las emisiones de gases contaminantes durante el periodo 2012-2020 que sustituiría al Protocolo de Kioto. EE UU, por boca de Barack Obama, apoyó a Francia pero el asunto no aparece en las conclusiones del G20.
¿Qué opina usted?, ¿cómo se le ha quedado el cuerpo?
Son las tres de la madrugada del sábado y una vez confirmados y expuestos los temores, necesito un sueño reparador.

6 comentarios:

  1. De nuevo un lúcido análisis de la realidad. Y una vez más mi comentario a caballo entre la felicitación y el agradecimiento a Félix y la sensación de fustración e impotencia que general el contacto diario con la realidad. Cuando uno baja a las "cloacas" de la historia y de la vida es cuando puedes darte cuenta de lo difícil -por no decir imposible- que resulta tratar de cambiar las cosas para mejor. Pienso en términos globales. Porque si uno pasa de la "macroexistencia versus macrorealidad" a la "microexistencia" es cuando descubres la enorme cantidad de "gente buena" que existe por el mundo adelante haciendo cosas positivas al margen de "los poderosos de la tierra". La verdad está más cerca de lo próximo y lo pequeño que de los grandes titulares. Hoy mucho "cartón piedra" detrás de los bellos discursos políticos.

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  2. Gracias por el análisis, Félix. No sabía de este blog, te he seguido desde Sombras de Encelado. Recuerdo haber tenido algunas conversaciones muy interesantes contigo en nuestro lugar de trabajo común. Gracias también por interesarte por mi enlace de Bal Mandir.
    Un abrazo. Ya tienes una seguidora más.

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  3. Deurien prohibir aquestes cimeres directament.

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  4. A AURORA MORA:
    La veritat és que no aporten res que sigui efectiu; pérò s'organitzan per motius "polítics" molt determinats i concrets.
    Per exemple, per reforçar la fe popular en el sistema, per alimentar els miralls en els que molte gent es mira sense adonar-se de que l'imatge és allea, o senzillament per coordinar les polítiques sistèmiques de sempre.
    Malgrat tot, tens raò, pel que fa als ciutadans les cimeras del G20 --podríem parlar d'altres-- son fábricas de "publicitat"...
    Una abraçada.

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  5. A AMALIA,
    Acabo de visitar El Olivo. ¡Enhorabuena! Me apunto tu "escaparate" bloguero para visitarlo regularmente.
    Un abrazo.

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  6. A NAVEGANTE,
    Me ha encantado lo de saltar de la macro a la micro realidad. Ese paso lo damos todos pero casi siempre inconscientemente, pocos son capaces de aprovechar esa y otras contradicciones y sinsentidos para extraer conclusiones.
    Un abrazo.

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