18 agosto 2010

Mohamed VI lanza otro órdago y en Madrid hay quienes caen en el papanatismo

Es evidente, tal como prueban las identidades de los líderes que dirigen la obra de teatro orquestada en la frontera hispano-marroquí, que el Gobierno de Rabat está detrás de la movilización.
Sin embargo, en la Península siguen en activo y bien posicionados los dirigentes a los que durante la dictadura y la transición les enseñaron a cerrar los ojos. Por su parte, el sultanato marroquí apenas ha variado sus tácticas, su cultura política tiene siglos de antigüedad: Rabat siempre ha jugado con cartas en la manga y también siempre utiliza tapados para hacer y deshacer lo que el sultán precise --¡lo que sea!-- para preservar sus "amistades", entre las que figura el jefe de Estado español.
En la guerra de Ifni, por ejemplo, Rabat imputó a una supuesta guerrilla independentista los ataques contra las posiciones del ejército franquista, pero en realidad era una fuerza de choque costeada por el sultán alauí. Ardid similar utilizó al organizar la Marcha Verde sobre el Sahara Occidental, o en el conflicto al que ingenuamente se prestó la activista saharaui Aminatu Haidar
En el contencioso inventado ahora no es cierto que la sociedad civil marroquí (iniciado por tres ciudadanos belgas de origen marroquí) esté protestando por supuestos desmanes de la Guardia Civil y de la policía españolas, sino que se trata de un altercado prefabricado y teledirigido.   
[Pulse y lea "Un abogado de lujo defiende a las víctimas de la policía de Melilla", vía El periódico de Catalunya. Leerá y le costará creer lo que lee, pero es verdad]  
Hay quienes en la Península han olvidado --o ignoran-- que en Marruecos jamás se produce una acción política de relieve sin permiso previo del rey.   
¿Qué interés tienen Mohamed VI y su camarilla en reverdecer el contencioso inventado que agita Rabat con relación a Ceuta y Melilla?   
[Ha leído usted bien: “contencioso inventado”. Si le interesa, lea “Ceuta es tan marroquí como el Sahara Occidental" y "Melilla está vinculada a la Península desde el siglo X" ]    
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Mohamed VI ha heredado e incluso perfeccionado  la habilidad
de su padre, Hasan II, 
 para echar mano de la hipocresía política
a fin de conservar útiles alianzas internacionales
Golpes de efecto
La finalidad de esas cíclicas ofensivas del régimen alauí a propósito de Ceuta y Melilla es, en resumen, una: Alimentar la estupidez política y el egoísmo económico que alternativamente o al mismo tiempo caracterizan a las clases dirigentes del sultanato y, en paralelo, mantener enajenada a la mayoría de la población, que está convenientemente entretenida --con la inestimable colaboración de los medios-- con cuentos patrioteros como que el Gran Marruecos llega hasta el río Senegal, o que Ceuta y Melilla eran y son territorios naturales del sultanato.   
[Otra cosa radicalmente distinta sería que en España se abriera un debate racional y sosegado sobre si económica y geopolíticamente interesa o no mantener la soberanía sobre ambas ciudades]   
«¿Estará Rabat ensayando el modelo de la exitosa Marcha Verde en el Sahara en 1975?», se pregunta José Luis Navazo, residente en Tetuán, arabista cabal y buen conocedor de la realidad magrebí [ver “Melilla, ¿qué está buscando Marruecos?, vía La nueva España].   
Entre otros factores que influirían en la decisión de Mohamed VI de tensar otra vez las relaciones con España, Navazo cita dos detalles que merecen atención:   
1. La debilidad política del actual Gobierno español, también en el escenario internacional, gracias en gran medida a las campañas de desprestigio que desarrolla el PP; y     
2. La enfermedad de Juan Carlos I, factor este que la sociedad española difícilmente puede evaluar porque la salud del jefe de Estado es tratada como si de un secreto de seguridad nacional se tratara, lo que en vez de contribuir a racionalizar la situación, sirve para generar dudas.   
En todo caso, Rabat no pretende --ni podría hacerlo-- inmiscuirse en la política interna española, sino que aprovechando las armas políticas que la clase dirigente española generosamente regala, Mohamed VI lanza su ofensiva cuando sabe que hará más daño y más beneficios le reportará con vistas a seguir manteniendo adormecida e idiotizada a la sociedad norteafricana.
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La inteligencia política de Mohamed VI     
Salvando las distancias, lo que ahora ocurre en Melilla tiene efectos tan beneficiosos para el sultán-rey como los conflictos que Rabat engorda y utiliza cuando uno o varios inmigrantes marroquíes protagonizan un suceso en España. Mohamed VI es un sátrapa, pero no es tonto… O por lo menos es menos tonto que algunos políticos que tienen pasaporte español.  
Al sultanato-reino norteafricano le interesa mantener vivo el conflicto con España, que pese a ser de baja intensidad y no bélico es muy útil para la estabilidad de la sociedad y del Estado magrebíes, donde la corrupción y el incumplimiento de derechos humanos tienen dimensiones que, curiosamente, en España se difunden con cuentagotas.   
El rebumbio es grande, pero la sociedad española ignora que hará el Gobierno español ante esta enésima provocación.   
En todo caso, no hace falta ser una lumbrera ni conocer todos los detalles para concluir que, de entrada, los analistas madrileños deberían dejar de confundir y utilizar la amistad personal Juan Carlos I-Mohamed VI con las relaciones España-Marruecos... ¡y olvidar la guerra de Perejil!...   
Y en segundo lugar, sin llegar a la payasada de invadir otro peñón, Madrid debería no hacer aprecio (es decir, despreciar) la obra de teatro que se representa en la frontera y ordenar públicamente con bombo y platillo a las fuerzas de seguridad que sigan cumpliendo con rigor y mesura sus funciones fronterizas y, a modo de colofón, resultaría ideal --además de proporcionar un arma geopolítica de primer orden-- reconocer al gobierno en el exilio del Sahara Occidental.
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ACTUALIZACIÓN (19 agosto, 21 horas):
Hoy, una vez desactivada la enésima maniobra de Mohamed VI --al menos de momento--, el ex presidente Aznar López ha viajado a Melilla para, entre otras estupideces partidistas, contribuir al desprestigio del Gobierno y con ello, al del Estado español. Está visto que para ciertos dirigentes del PP todo vale con tal de rapiñar votos y fomentar ellos sabrán el qué. 

1 comentario:

  1. A LOS AUTORES DE VARIOS COMENTARIOS YA REMITIDOS Y A QUIENES QUIERAN ENVIARLOS:
    Ya he recibido varios mensajes --vía comentarios o directamente al buzón; en total, seis-- sobre el contenido de este "post". Pero hasta ahora todos los textos eran anónimos o procedentes de "perfiles no disponibles".
    Ver:
    http://im-pulso.blogspot.com/2010/07/anonimos-y-otros-abusos-dinamitan-la.html
    El criterio expuesto en el "post" enlazado no ha cambiado.
    Tal como consta en el cabecero del apartado de comentarios:
    "ImP no difunde comentarios anónimos, ni aquellos cuya procedencia o autoría sea ilocalizable o inidentificable".

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