17 abril 2008

Cuando la inflación sirve de cortina de humo

Las autoridades económicas, con el eco cómplice de los economistas y creadores de opinión ortodoxos, decidieron en su día que la estabilidad del sistema depende sobre todo de controlar la inflación; es decir, fían casi todo a evitar las escaladas --tanto las desmesuradas como las mínimas-- de los precios.
Pero, ¿cuáles son los desencadenantes de la carestía? Básicamente, casi siempre se registran dos fenómenos:
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1 El aumento de
los costes de producción
Que engloban los salarios, las materias primas, los transportes (cuyo punto débil actual es el carburante), los impuestos, etcétera, etcétera, y
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2 La moneda
Aunque sería más exacto decir las unidades monetarias, sus interrelaciones y el consiguiente corolario de influencias financieras y bursátiles vía tasas de cambio.
De hecho, aunque las autoridades --sin olvidar nunca a los loritos que hacen eco-- se empeñen en otorgar protagonismo esencial a los salarios para combatir la inflación, lo cierto es que los salarios sólo constituyen uno de los apartados que conforman los costes de producción; sin embargo, desde hace años y años los salarios figuran con letras de oro --pero sin justificación contable real-- como causantes fundamentales de la inflación.
Aparte de los salarios --que influyen, pero mucho menos de lo que se afirma--, hay un tercer y un cuarto factor infravalorado y sobrevalorado, respectivamente, como desencadenantes de la inflación: los dividendos o beneficios, y el crédito (sea de consumo, de inversión o hipotecario), sobre el que se enfatiza que ejerce presión desmedida sobre los precios; mas cuando se valora este factor se oculta, entre otras cosas, que el consumo y la inversión son ¡imprescindibles! para que el sistema imperante (el capitalismo) funcione. Sin consumo e inversión, el sistema se derrumbaría como un castillo de naipes.
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Medidas anti-inflacionistas de cara a la galería
Yendo al grano, las medidas anti-inflacionistas que aplican los gobiernos son falaces y, para colmo, perjudican al sistema. Las autoridades maquillan la realidad y sobredimensionan los efectos de sus mediáticas medidas.
Las autoridades ocultan, entre otras cosas, que el factor que más inflación genera es la concentración desmedida de capital; es decir, la codicia; o sea, los beneficios o dividendos (el dinero) que acumulan la banca, los grandes consorcios y las grandes fortunas personales.
¿Por qué las autoridades económicas y sus loritos silencian que los altos rendimientos --por ejemplo, en el sector inmobiliario, el textil y la banca-- tienen en numerosas ocasiones más peso en la inflación que los salarios o los impuestos?
Los economistas institucionales, así como la élite política e intelectual que cobra de las instituciones o de sus empresas aliadas (entre las que hay consultoras, corredurías, asesorías, bancos, cajas…) insisten en que la escalada de los precios se debe a un exceso de dinero en circulación (masa monetaria) y al aumento de los salarios, lo que obliga --dicen-- a subir los precios de los productos y de los servicios.
Mienten. Saben perfectamente que combatir la inflación requiere, aparte de evitar subidas salariales desmedidas y excesos monetarios, ¡poner coto a la codicia!
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Dos medicinas que por si solas son placebos
Subir el precio del dinero (medida que frena la inversión) y contener los aumentos de salarios (minar la capacidad adquisitiva) constituyen, por si solas, el torpedo más mortífero que se puede lanzar contra el sistema. Si estas dos medidas no van acompañadas de una racionalización y proporcionalidad en los beneficios (la concentración de capital), de nada sirven.
Las dos medidas que por norma aplican las autoridades desde hace años (encarecer el dinero y congelar la capacidad adquisitiva) en nada afectan a los grandes poseedores de capital, e incluso les benefician.
¿Por qué? Porque cuando se encarece el precio del dinero (los tipos de interés) los grandes poseedores de dinero (cajas y bancos incluidos) perciben más renta. Y cuando se congelan los salarios se elevan las plusvalías (los beneficios). Sin embargo, ni una ni otra medida contribuyen por si solas a la contención de los precios. Lo peor es que los gobiernos lo saben. Y también lo saben los socialdemócratas, que a estas alturas ni siquiera son keynesianos.
A la postre, las soluciones que auspician las autoridades y sus loritos son distracciones; más exactamente, son fórmulas útiles para evitar la desestabilización social. Nada más.
Ese espejismo pospone el desorden económico, que de momento sólo es visible coyuntural o episódicamente en los países de la periferia del sistema, casi siempre en las llamadas economías emergentes (casos de Argentina, Brasil, Chile, Indonesia, Malaisia, México, etcétera, etcétera)
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Entonces, ¿por qué se dispara la inflación?
Respuesta resumida: Porque la acumulación de capital es desproporcionada (aspecto este en el que pesa sobremanera la especulación) y porque el dinero en circulación es excesivo (está desproporcionado con respecto a la producción).
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¿Y los salarios?
Los salarios ¡pierden capacidad adquisitiva desde hace 15 años!, basta consultar cifras oficiales para comprobarlo. Los asalariados, junto a los autónomos, son los grandes perjudicados por la codicia de unos y la cobardía política de otros.
CON ANTERIORIDAD:
"Espejismos económicos".
ENLACES a varias descripciones o definiciones de inflación: WIKIPEDIA, EUMED, MSN ENCARTA y AULA FÁCIL.
ENLACE a un vídeo editado por el Banco Central Europeo, vía Diario del Especulador, que ofrece la versión ortodoxa de los orígenes de la inflación.

3 comentarios:

  1. La conclusión lógica a la cual se llega luego de leer las causas aceptadas de la inflación es sencilla, en todas las tipologías de la inflación aparece la palabra beneficios, el incremento de precios es, evidentemente, la forma en la cual los empresarios mantienen estable su índice de ganancias y absorben el incremento de moneda circulante sin necesidad de hacer inversiones que aumenten su capacidad productiva.

    Es decir que si para fabricar A gastaba 0,5€ ý A se vendía a 1€, lo que supone un marge de ganancia del 100%, al aumentar los costes y pasar a costar la fabricación de A 0,70€ lo venderé a 1,4€ y de esa forma mi margen de ganancia por unidad de producto se mantendrá estable.

    Esto es un pensamiento cortoplacista, aunque efectivo, y dado que el gobierno puede tener control sobre los salarios más no sobre el margen de ganancia de los empresarios, para evitar una espiral inflacionaria siempre eligen el control de los primeros.

    Lo extraño, tan bien remarcado en tu artículo, es que todos acepten que los salarios han de controlarse más nadie acepte que el margen de beneficios, verdadero responsable de los procesos inflacionarios, haya de permanecer intocado.

    Lo que tampoco se dice es que la inflación es el sistema de concentración de riqueza más efectivo que se conoce, un sistema en el cual los que terminan pagando "el pato" son los menos pudientes. Esto es fácil de comprobar simplemente observando la estratificación masiva existente en los países con altos índices inflacionarios.

    Lo que habría de intentar hacerse para controlar una escalada inflacionaria es aumentar el impuesto a la renta o ganancias para, de esa forma, disminuir la masa de dinero circulante al mismo tiempo que se disminuye el deficit del Estado, si es que lo tiene, o para reinvertirlo como servicios a la población y de esa forma paliar, en lo posible, el impacto que un aumento de precios masivo tendría en la economía del ciudadano.

    Un abrazo.

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  2. Nunca he entendido el freno al consumo. Si tengo una tienda de gominolas y no me compra nadie por razones de prioridad, tengo que cerrar y despedir al o los empleados, en el peor de los casos. En el mejor, no ganaría dinero para invertir y extender el negocio. Ya sé que no es tan simple, pero me parece la base para entenderlo, al menos a niveles de consumo e inversión. En cuanto al resto, qué añadir. Hay crisis, menos para los bancos y grandes capitalistas. Ahí están los balances (los que ellos publican, claro). Unha aperta.

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  3. Debo decir primero que disfruto más con la poesía que con la economía, aunque siempre me extrañó esa manía en la segunda, de realizar actos, como comprar letras a base de vender firmas y palabras.
    Estoy de acuerdo en el artículo, en todos los extremos, diría que abundaría, en el fantasma tremendo de masa monetaria que se mueve entre los ordenadores del mundo, sin saber donde posar sus garras en los últimos meses, porque se sabe sin aire que la sustente. Para mí, esa causa, con mucha diferencia, considero que es motivo de la inflacción en las materias primas, convertir aire, en petroleo, en productos alimentarios y primarios... es el único aterrizaje seguro para el capital flotante, acabado el abuso inmobiliario, ya reventado.
    Porque se sabe que, o se paga o se muere, o se paga o no te mueves.
    Y hay estamos la plebe, los más débiles muriendo y el resto inmóviles y pagando, pollo, arroz y gasolina... por sus nubes.
    ¿Y quién ha creado, ese humo de billones de dolares y euros flotando en el limbo especulativo?
    Pues el capital, con su sistema financiero, con sus productos ajenos a estados y mercados, donde el apalancamiento es rey,(como Midas, todo lo que toca oro, pero incomible) y los productos financieros más propios de una rifa, donde todos los que juegan ganan y ninguno pierde porque los que juegan fuerte, son banca o estados-casino, entre ellos claro, nosotros perderemos siempre, por otro lado, somos los únicos que compramos fichas, pagando anticipado o con el matón al lado.
    ¿Y, si yo fuera rico?, me financiaría pidiendo prestado, por ejemplo en Japón y compraría renta fija en país estable, a buenos rendimientos y subiendo... con algunas garantías de puts y calls, por si las moscas y a cambiar si llegase el momento.
    Mi riesgo cuasi cero, mi inversión ¿qué inversión? tan solo beneficio, que lástima para mis acreedores, que solo tenga una espada y una máscara.
    Pero cuando creamos que la inflación está de miedo, se hundirá el euro, y subirá el dolar y entonces... en paridad, compraremos en el extranjero a precios delirantes... y venderemos negros inmigrantes.
    El capital, esta de vacas gordas, las nuestras estarán siempre locas.
    Suyo, Z+-----

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