06 diciembre 2011

España: Más precariedad, más salarios de hambre, más exclusión y más personas desnortadas

El rotativo valenciano Levante ha difundido la siguiente información:
Un simpatizante del movimiento 15-M se ha presentado en una comisaría y se ha declarado autor de dos robos en una agencia bancaria de València.
El joven ha explicado que robó porque necesitaba dinero, pues no encuentra trabajo --su profesión es la de técnico audiovisual--, y añadió que se arrepiente de haber delinquido y que, finalmente, ha optado por entregarse porque así ingresará en prisión y aprovechará el tiempo que esté encarcelado para seguir estudiando, cosa que en libertad no puede hacer debido a la precariedad en la que sobrevive.
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Viñeta de El Roto
Lejos de justificar el delito,
el episodio merece atención
Cuando se habla o escribe del desempleo juvenil citando cifras y porcentajes [en España, prácticamente 1 de cada 2 menores de 25 años carece de empleo] la mayoría de los analistas "de orden" acostumbran a aludir, por ejemplo, al colchón de las familias, pues evita dramas personales...
Y eso es cierto, pero solo es un comentario para irse por la tangente, además de que decir eso y evidencias similares nada aporta porque es cosa sabida por todos.
Por el contrario, esos analistas rara vez aluden a que por mucho colchón familiar y por muchas guindas que le echen al pavo no es menos cierto --pero no conviene decirlo-- que tan masivo desempleo y tan elevada precariedad laboral tienen orígenes y responsables y para colmo, aunque la élite económico-empresarial cierre los ojos, en ese escenario cada vez hay más personas en la marginalidad, en la exclusión y que se apuntan al todo vale: ¡todo!
Pero está visto que a quienes tienen poder económico --y también a quienes ostentan el poder institucional-- las consecuencias de la tragedia del 50 % de los jóvenes españoles les importan poco. 
En la España de la eurozona, donde hay más de 5.000 directivos de cajas de ahorros que gozan de ingresos propios de un emprendedor de éxito, no hace falta estar sin empleo para perder el norte: Millones de asalariados jóvenes y no jóvenes que cobran menos de 1.000 euros mensuales son potenciales desesperados. Esto es muy grave y también peligroso pero tanto les da.
Que trabajar no sirva para salir de la miseria ni siquiera es capitalismo.  
¿Quiénes aspiran a que España sea el Marruecos europeo?, ¿quiénes pretenden que los salarios sigan reduciéndose?, ¿quiénes persiguen la competitividad por la vía del darwinismo social?, ¿quiénes intentan convencernos de que para garantizar la dignidad basta con alimentarse para sobrevivir y execrar?
No, claro que no hay que justificar el delito, pero tampoco la codicia ni las políticas suicidas que alimentan los pésimos capitalistas españoles.
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