Ilustración original de Daniel Mercado, capturada en la ePágina de Almiar
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Los responsables de Inspección de Trabajo en Galicia afirman que las irregularidades a las que recurren las empresas que construyen la línea ferroviaria de alta velocidad, que han echado mano de trabajadores portugueses irregulares, son difícilmente demostrables: "Poco o nada podemos hacer sin la colaboración" de los asalariados que sufren las discriminaciones, ha llegado a decir el portavoz oficial.
Esa tesis, dando por hecho que refleja exactamente el parecer de la institución, demostraría, por un lado, la baja calidad y la escasa dotación humana y técnica del servicio público encargado de velar por el cumplimiento de las leyes y normas laborales; y en paralelo también reflejaría un hecho inquietante: un alto cargo de la Administración afirma, aunque lo haga de forma indirecta, que el incumplimiento de la ley sólo es detectable si las víctimas --o parte de ellas-- denuncian.
Semejante planteamiento es, sencillamente, monstruoso.
[Detalle sustancial: Entre los perjudicados, además de los asalariados estafados, también figura el conjunto de los trabajadores --estén empleados o no--, pues ese tipo de acciones pervierte el marco legal de las relaciones laborales, favoreciendo además las ilegalidades y los fraudes a la seguridad social y a la hacienda pública]
Cabe concluir que Inspección de Trabajo carece de medios humanos y técnicos para llevar a cabo seguimientos, hacer fotografías, solicitar los testimonios de los sindicalistas que han investigado el asunto, disponer de topos, etcétera; y además, a ningún funcionario del organismo se le debe haber ocurrido --o sí, pero lo ha callado-- que técnicamente es posible cruzar datos de distintos organismos para demostrar, por ejemplo, que es imposible que una subcontrata con 36 operarios en nómina construya un viaducto de 80 metros de longitud en dos meses, salvo que en realidad los trabajadores efectivos sumen el doble y que todos ellos hagan más horas extras que un guardia civil.
Todo ello sin olvidar que los hechos comprobados por varios sindicalistas y periodistas indican que hay indicios suficientes para concluir que los autores de la trama están perpetrando varios delitos; luego, ¿por qué no interviene la fiscalía?
¿No será que quienes hablan en representación de la Inspección de Trabajo quieren dar a entender que carecen de medios o que tienen las manos ¡políticamente! atadas para cumplir con su obligación?
En Galicia, al igual que en el resto de las Españas, es evidente desde hace años y años que Inspección de Trabajo es la criada que ha sido contratada ilegalmente por la cenicienta del reino... cuyo nombre es Ministerio de Trabajo.
Sería absurdo engañarse y no reconocer que el trabajo es el más despreciado de los valores que hacen posible vivir en sociedad.
[MÁS sobre este asunto en "Prácticas laborales ilegales en obras públicas"]
COMPLEMENTO DE INTERÉS: Para redondear y según informa La Voz de Galicia, hay quienes consideran que las irregularidades detectadas en las obras de la línea ferroviaria gallega son "aceptables" porque hay actividades en las que el índice de contrataciones irregulares y de fraudes es más elevado: El margen de clandestinidad estimado se sitúa por debajo de otros sectores.









1 comentarios:
Con esta entrada confirmas lo expuesto sobre la situación de la inspección de trabajo que yo había comentado en tu entrada previa sobre el tema y, además, muestras que hay intereses en que ello suceda así. Los perjudicados, los de siempre... los más débiles.
Un abrazo ;-)
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