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| Nómina de un trabajador portugués de la empresa lusa subcontratada para levantar el futuro hospital de Vigo. Ilustración capturada en La voz de Galicia. |
"Nóminas de 500 euros al mes por jornadas de 10 horas de trabajo. No es Bombay, es Galicia. El pinchazo del ladrillo ha arrasado 33.000 empleos en la construcción gallega en los últimos 3 años, pero no ha podido con la subcontratación de mano de obra de bajo coste procedente de Portugal que, aunque mermada por la caída de la carga de trabajo, aflora con fuerza y de manera especial en cada convocatoria de obra pública".
Tras leer el reportaje de la periodista Manuela Sío Dopeso habría que levantar la voz para decir, con orgullo: ¡Viva la Inspección de Trabajo! y ¡Viva la Xunta de Galicia!...
No es un fenómeno nuevo. En las obras, tanto públicas como privadas, es habitual desde hace años que laboren trabajadores portugueses en condiciones ignominiosas, lo que a su vez provoca que se abaraten los salarios de todos, al margen de ciudadanías.
Lo realmente llamativo es que esa situación se prolongue en el tiempo sin que las autoridades hayan hecho nada efectivo para poner coto a la codicia de los empresarios, pues el motor que alimenta el fenómeno es el afán de los empresarios, tanto del titular de la contrata como del subcontratado, por aumentar el margen de beneficio.
CON ANTERIORIDAD y sobre el mismo asunto:
"Galicia: Prácticas laborales ilegales en obras públicas",
"Inspección del Trabajo es un ente, ¿o una entelequia?".
TEXTOS relacionados:
"El titular huelga xenófoba resume tanto que engaña",
"Galicia pierde una media anual de 13.800 trabajadores jóvenes",
"La trampa perfecta: Debatir sobre la ¿necesaria? reforma laboral",
"Más precariedad, más salarios de hambre, más exclusión y más personas desnortadas".
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"Galicia: Prácticas laborales ilegales en obras públicas",
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"La trampa perfecta: Debatir sobre la ¿necesaria? reforma laboral",
"Más precariedad, más salarios de hambre, más exclusión y más personas desnortadas".

Esto ya se hizo durante la 2ª República. Terratenientes andaluces y extremeños contrataban peones gallegos y portugueses antes que aceptar a los de la tierra SINDICADOS.
ResponderSuprimirEstamos ante el re-descubrimiwento de la esclavitud.
Y en las obras del AVE ha pasado lo mismo.......Perdona que lo diga sin tapujos ni palabras diplomáticas y políticamente correctas: estamos construyendo un sistema de convivencia formalmente democrático pero que empieza a hacer aguas por todos lados...¿hasta cuándo? ¿en qué momento los ciudadanos dirán basta?. Lo del 15 M fué un primer aviso. Cuidado, la paciencia tiene un límite. Y si los ciudadanos se hartan ni todos los CNI del mundo, ni toda la policía del sistema, ni todas las medidas protectoras de la "democracia" podrán impedir lo que puede llegar a ocurrir. La atmósfera se sigue cargando de electricidad.
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