13 diciembre 2011

La construcción del hospital de Vigo encierra otra lección empresarial de cómo aumentar beneficios

Nóminas de 500 euros al mes por jornadas de 10 y hasta de 12 horas de trabajo.
«No es Bombay, es Galicia. El pinchazo del ladrillo ha arrasado 33.000 empleos en la construcción gallega en los últimos 3 años, pero no ha podido con la subcontratación de mano de obra de bajo coste procedente de Portugal».
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Nómina de un trabajador portugués de la empresa lusa
subcontratada para levantar el futuro hospital de Vigo.
Copia capturada en La voz de Galicia. Pulsar para ampliar
Una trampa ya tradicional
El número de trabajadores lusos contratados en Galicia aplicando mil y un singulares contratos y procedimientos alegales o ilegales ha descendido debido a la caída de la obra pública y al parón que acusa el sector de la construcción en general.
Sin embargo, cual guadiana, ese tipo de contrataciones «aflora con fuerza y de manera especial en cada convocatoria de obra pública» [ver: "Obreros lusos trabajan en Galicia con salarios de 2,8 euros la hora", en La voz de Galicia].
Tras leer el reportaje de la periodista Manuela Sío Dopeso, habría que gritar con orgullo: ¡viva Inspección de Trabajo!, ¡viva el Ministerio de Fomento!, ¡viva la Xunta de Galicia!
Y ojo, el problema no es que la víctimas de ese abuso laboral sean portugueses o ciudadanos de la Conchinchina, el problema radica en que esas contrataciones son ignominiosas (a veces ni siquiera hay nóminas ni altas en la seguridad social), máxime teniendo en cuenta que el único objetivo es reducir costes, lo que a su vez supone una competencia desleal que empuja a las demás empresas del sector a que también recorten salarios.
No es un fenómeno nuevo. Desde hace ya años y años es habitual que en las obras de Galicia laboren trabajadores portugueses en condiciones "especiales".
Lo realmente llamativo de la situación es que se prolongue en el tiempo sin que las autoridades hagan nada efectivo para poner coto a la codicia de los empresarios que recurren a esas trampas.
El motor que alimenta el fenómeno es la codicia de cierto número de empresarios, tanto del titular de la contrata como del subcontratado y del sub-subcontratado (que los hay).
CON ANTERIORIDAD y sobre el mismo asunto:
"Galicia: Prácticas laborales ilegales en obras públicas",
TEXTOS relacionados:
"El titular huelga xenófoba resume tanto que engaña",
"Galicia pierde una media anual de 13.800 trabajadores jóvenes",
"La trampa perfecta: Debatir sobre la ¿necesaria? reforma laboral",
"Más precariedad, más salarios de hambre, más exclusión y más personas desnortadas".

2 comentarios:

  1. Esto ya se hizo durante la 2ª República. Terratenientes andaluces y extremeños contrataban peones gallegos y portugueses antes que aceptar a los de la tierra SINDICADOS.

    Estamos ante el re-descubrimiwento de la esclavitud.

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  2. Y en las obras del AVE ha pasado lo mismo.......Perdona que lo diga sin tapujos ni palabras diplomáticas y políticamente correctas: estamos construyendo un sistema de convivencia formalmente democrático pero que empieza a hacer aguas por todos lados...¿hasta cuándo? ¿en qué momento los ciudadanos dirán basta?. Lo del 15 M fué un primer aviso. Cuidado, la paciencia tiene un límite. Y si los ciudadanos se hartan ni todos los CNI del mundo, ni toda la policía del sistema, ni todas las medidas protectoras de la "democracia" podrán impedir lo que puede llegar a ocurrir. La atmósfera se sigue cargando de electricidad.

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