Satanizar, endiosar y creer es más cómodo y rentable que analizar, contextualizar y dudar

lunes, 20 de febrero de 2012

"Ghata, el primer tratado de ética de la humanidad"

El cardenal y arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha declarado que "los niños y adolescentes padecen un analfabetismo de cultura religiosa y esto incide en su nivel cultural general, más bien bajo". Y Martínez Sistach, embalado, añadió que los adolescentes y jóvenes que no han recibido formación religiosa --aunque él se refiere a catolicismo, no a la religión en general-- son propensos a caer en las garras de las sectas. Lógicamente, el purpurado descarta que la Iglesia Católica sea una secta, pues es la portadora de la verdad
Pues bien, para dar cultura religiosa a los adolescentes y a los jóvenes bueno sería, por ejemplo, que la asignatura optativa de Religión [el calificativo optativa figura en cursiva porque en numerosos centros concertados se impone de forma obligatoria] fuera en verdad de Religión, pues en realidad es puro y simple adoctrinamiento catolicista. Y para empezar, si de instruir en el conocimiento de la Religión se tratara, a los adolescentes y jóvenes se les debería explicar, por ejemplo, el contenido de los Ghata.
¿Qué son los Ghata?: Una serie de cánticos rituales que desgranan las tesis y creencias del mazdeísmo, concepción del mundo y fe religiosa construida antes que el judaísmo, el cristianismo y el islamismo y que, ¡sorpresa!, forma parte de los cimientos sobre los que luego se levantaron las tres grandes religiones monoteístas.
"Soy Zaratustra, el gran enemigo de la mentira y de la opresión". Esta frase constituye la carta de presentación del que está considerado como el creador de la primera religión monoteísta, pues casi nadie habla o escribe de Zaratustra sin citar esa grandilocuente introducción.
Zaratustra es un personaje histórico a la vez que legendario, como tantos otros profetas y líderes de la Antigüedad... De entrada, es obligado reseñar que Zaratustra es la catellanización del nombre griego por el que este filósofo asiático fue inicialmente conocido en Europa: Zoroastro. Y en segundo lugar, conviene advertir que el personaje central de Así habló Zaratustra, una de las obras más conocidas de Friedrich Nietzsche, poco tiene que ver con Zoroastro, que fue quien hilvanó los principios del mazdeísmo, cuerpo teórico que desde el siglo V aC hasta el VII dC arraigó en los pueblos que habitaban el suroeste de Asia, desde las riberas del río Indo hasta las del mar Muerto.
[Mazdeísmo o zoroastrismo, según la RAE, es la religión de los antiguos persas, que creían en la existencia de dos principios divinos: uno bueno, Ormuz, creador del mundo, y otro malo, Ahrimán, destructor]
La primera religión que tuvo estatus político
La descripción de la RAE, por breve, es deficiente, pues el territorio donde primero caló el mazdeísmo fue el actual Afganistán, para luego arraigar con fuerza en los actuales Irak, Irán, Afganistán, Pakistán y noroeste de la India --aquí citados de este a oeste.
El rey Gutasp, monarca de una de las tribus más poderosas de las llanuras afganas, conoció personalmente a Zoroastro y adoptó sus principios como religión oficial en torno al siglo V o IV aC, aunque hay historiadores  que mantienen la tesis de que fue con anterioridad. En todo caso, el mazdeísmo fue la primera visión religiosa del mundo que fue asumida por un poder territorrial.
La preeminencia del zoroastrismo en gran parte del oeste de Asia se prolongó hasta la Alta Edad Media [es obligado tener en cuenta que esta referencia temporal es eurocéntrica], pues el mazdeísmo fue la religión oficial del poderoso Imperio de los Sasánidas y de otros pueblos de la región al mismo tiempo que en Europa se imponía el cristianismo romano, o catolicismo.
¿Iranio, kazajo, turcomano...?
El lugar de nacimiento de Zoroastro y el tiempo en el que vivió son motivo de cíclicas diatribas; aunque cada vez son más los estudiosos que se inclinan por el origen kazajo o, en todo caso, turcomano (concretamente, del actual Turkmenistán). No obstante, hasta hace unos años primaba la tesis oficial de que Zoroastro era iranio y había nacido exactamente en Rages, en las proximidades de la actual Teherán (Irán). En todo caso, esta precisión --que incluye sospechosos adornos geopolíticos y que fue ampliamente divulgada durante la época de gloria del Sha de Persia-- contrasta con la debilidad de las referencias alusivas al personaje.
Por si fuera poco, estudiosos de la Filosofía, de las religiones e historiadores avezados en el pasado de Asia mantienen la teoría de que Zoroastro fue la identidad que utilizaron varias personas; las cuales, ejerciendo de maestros o sacerdotes, fueron las autoras de los textos que conformaron el Avesta, el libro sagrado del mazdeísmo, cuya esencia está en los Ghata, los cánticos rituales que constituyen el corazón del libro del mismo título que editó hace apenas dos años Obelisco, que es de recomendable lectura.
Ormuz y Arhimán vivieron antes que Caín y Abel
La religión de Zoroastro se popularizó con el nombre de mazdeísmo en alusión al nombre de Ahura Mazda [que en las versiones europeizadas del zoroastrismo fue rebautizado como Ormuz], coprotagonista del cosmos creado por Zoroastro, en el que Ahura Mazad u Ormuz lucha contra Angra Mainyu [que en Europa también fue rebautizado: Ahrimán].
Esos dos personajes son hermanos gemelos. El primero es positivo, con él nace la figura del dios unipersonal y bueno; en tanto que el segundo es destructivo, sirviendo de base para los demonios que figuran en posteriores leyendas y religiones.
Más claro: Arhimán-Caín y Ormuz-Abel son los precedentes documentados de la didáctica leyenda bíblica y del omnipresente enfrentamiento entre el mal y el bien, que es de ámbito planetario y anterior al cristianismo.
La prueba más rotunda de que las incógnitas son norma a la hora de conocer a Zoroastro es que los contenidos del Avesta fueron transmitidos oralmente, habiendo sido recopilados e impresos por primera vez --que se sepa-- en tiempos del Imperio de los Sasánidas, en el siglo V dC; es decir, entre ocho y nueve siglos después de la muerte de su autor, o autores.
Monoteísmo versus politeísmo
Zoroastro combatió con firmeza las creencias politeístas que en su época ganaban adeptos y que durante varios siglos irradiaron desde el norte de la actual India por toda Asia. En vida de Zoroastro, el mazdeísmo apenas logró calar entre las tribus que habitaban en el actual Afganistán, pero con el paso de los años el mazdeísmo fue ganando adeptos y en el siglo II aC ya gozaba de notable crédito entre las élites del Asia occidental, incluida la región hoy conocida como Oriente Próximo.
Para cuantos abren los ojos, no sólo es evidente sino que también está probado que las propuestas filosóficas de Zoroastro, así como sus didácticos personajes y lo que representan, influyeron sobremanera en la construcción del judaísmo y, posteriormente, en las otras dos grandes religiones monoteístas, el cristianismo --que es hijo del judaísmo-- y el islamismo [el catolicismo es una perversión del cristianismo].
El ocaso del mazdeísmo se produjo a raíz de la expansión del islam y sólo pervivió en algunas colectividades de las llanuras persas, en Beluchistán (país o nación que forma parte del actual Irán), el sur del actual Afganistán, en la isla de Ormuz [topónimo este que es de creación europea y que alude, precisamente, al dios bueno de los mazdeístas] y en enclaves de la costa occidental del subcontinente indio.
Hay numerosos motivos, incluso razones, para leer Ghata, el primer tratado de ética de la humanidad, editado por Obelisco, máxime aquí [en España] y ahora [tiempo de hipocresía católica, codicia y nihilismo], pues conocer el zoroastrismo ayuda a digerir con una sonrisa las simplezas que dicen los purpurados del prostituido cristianismo de la curia católica.

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