10 diciembre 2011

La cumbre de la Unión Europea es un órdago útil para Merkel y sus aliados

La cumbre de la Unión Europea [o Consejo Europeo, que es el máximo órgano de la UE, formado por los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete] que se celebra en Bruselas es un espectáculo de cara al público y una pesadilla para quienes desde una óptica europeísta intentan convencernos [y sobre todo, convencerse] de que la reunión es provechosa.
Sin embargo, más complicada es, si cabe, la tarea de quienes dicen ser progresistas o de izquierda e intentan demostrar que los reunidos han dado un paso adelante.
La situación es chocante.
De entrada, hay quienes incurren en infantiles o perversas adulaciones al referirse a Angela Merkel, como si esa señora educada en el autoritarismo estaliniano de Alemania oriental fuera el colmo de la racionalidad por haber redescubierto lo que otros --pocos-- ya advirtieron reiteradamente en 1992, nada más ser firmado el Tratado de Mastrique: artillar una unión monetaria sin armonización fiscal es altamente arriesgado.
Pero ellos, conservadores y socialdemócratas, cual niños a la puerta de la escuela, agarraron el caramelo y siguieron adelante.
Ahora, con los mercados apretando las clavijas --¿alguna vez dejaron de hacerlo?--, Merkel debe haber recordado o releído crónicas de 1992 y descubre con veinte años de retraso que ella y sus aliados estaban equivocados, pero lo disimula anunciando a bombo y platillo que compartir divisa exige armonizar...
Palabras y sólo. Muy probablemente, no darán un solo paso adelante. Tiempo al tiempo.
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Más parches; es decir, más dinero público
Por lo demás, la cumbre de Bruselas nada sólido aporta para solucionar los abusos a que están sometidas las deudas soberanas, salvo el parche ya sabido: poner más dinero público encima de la mesa para contentar a los mercados, pues para eso y sólo para eso servirá el sobrevalorado fondo de rescate, herramienta a la que recurriendo a otro eufemismo han bautizado "de estabilidad".
A la postre, todo vale con tal de esconder a los ciudadanos que, entre otras necesidades objetivas, urge  reformar en profundidad el sistema financiero y convertir el BCE en un banco central de verdad, con las competencias propias de esa institución.
Con el acuerdo-parche pergeñado la construcción europea sigue estancada, pues sólo sirve para atemperar tensiones y aplazar una vez más la solución del problema, ¡que es sistémico, no sólo europeo, ni sólo del euro, ni sólo de las deudas soberanas!
Lógicamente, en el falso supraEstado federal que es la UE, los avatares financieros --sean buenos o malos-- afectan de forma distinta a cada territorio, entre otras cosas porque compartir una divisa sin banco central es como un automóvil sin frenos ni acelerador, amén de que se están aplicando políticas de lo más variado, no sólo en cuanto a fiscalidad y presupuestos, sino también en asuntos empresariales, laborales, urbanísticos, medioambientales, energéticos, etcétera, etcétera y etcétera.
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Foto de familia de la cumbre, capturada en el El país, que ofrece una crónica
titulada "Un  salto para la Europa del euro"; titular inteligente donde los haya,
pues se puede interpretar como salto hacia delante o como salto al vacío...
Rajoy, en el callejón
Visto el asunto desde España, un país cuyos criterios fiscales distan mucho de ser ni siquiera parecidos a los de la Alemania de los años sesenta, resulta sorprendente que apenas haya analistas económicos que adviertan que un Gobierno del PP --ultraliberal hasta las cachas-- jamás modernizará la fiscalidad porque equivaldría a suicidarse. 
Es más, los barones y baronesas autonómicas del PP siguen con su aberrante populismo.
El parche diseñado en Bruselas es el que interesa a los poderes económicos y a los Estados de Alemania, Austria, Holanda, Luxemburgo y en gran medida, también a los de Bélgica, Finlandia, Francia o a países no integrados en la eurozona como Dinamarca y Suecia.
[El caso de Gran Bretaña es singular, pero tampoco novedoso, el Gotha británico jamás apoyó ni apoyará el euro, de hacerlo mataría la gallina de los huevos de oro: el paraíso original, la City].
Rajoy se ha metido en el callejón sin que apenas le empujaran.
Veamos:
a) Si la UE acometiera una armonización fiscal con rigor mínimo y el Gobierno de Rajoy la ejecutara, el PP perdería sus aliados más fieles: la patronal más derechista y las clases medias y bajas más populistas y apolíticas.
b) Y si la armonización se queda en poco menos que agua de borrajas y el plan de la inteligente Merkel se reduce a controlar con mano de hierro el déficit, el Gobierno de Rajoy deberá triplicar los recortes que aplicó el zapaterismo y las consecuencias serán... las que serán.
[La fórmula anticrisis de Merkel es bien conocida; ver "La macroeconomía de Alemania navega con viento de cola y la de los alemanes hace aguas"]
Por otro lado, la próxima semana --salvo que la cumbre dé un giro de 180 grados-- los parqués y la prima de riesgo se encargarán de probar que el Consejo Europeo ha sido poco más que un acto de cara a la galería. Cosa que tampoco debería extrañar, pues los conservadores y ultraliberales gobiernan en casi toda Europa y la esencia de su táctica política --mejor o peor vestida-- radica en los gestos.
En tanto que los socialdemócratas presentes en la cumbre, alineados y alienados con y por la Tercera Vía, o vía muerta, se han prestado a otra ceremonia de la confusión.
DE INTERÉS:
"¿Debería España salir del euro? Cuanto antes, es tarde", en el BLOG DE GREGORIO LÓPEZ SANZ,
"El BCE, el lobby de la banca", por Vicenç Navarro, en Público,
"¿El euro ante el derrumbe?", por Frédéric Lordon, en Le monde diplomatique,  
"Pacto para imponer un megajuste", por Eduardo Febbro, en Página 12,
"¿Tendrá que correr la sangre en las calles? Una guía para orientarse en el laberinto económico de la actual crisis del euro", por Marshall Auerback, en SIN PERMISO,
"UE y banca privada: dos caras de una misma moneda", por Jorge Alcázar González, en REBELIÓN,
"Y además, los recortes no resolverán la crisis", por Jorge Uxó, en ECONO·NUESTRA.  
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DE ALTO INTERÉS:
«Después de oír las declaraciones de los líderes europeos y su decidida renuncia a la política, he pensado en las putas de la calle Montera. Hoy nos sometemos a los mercados, es decir, aceptamos la mercantilización de la dignidad y de los cuerpos. Las páginas de economía tienen el impudor de los contactos sexuales. Es la ley de la usura y la posesión. Los políticos del sistema nos piden sacrificios, que es como decirnos que seamos putas y que, además, paguemos la cama. Por precios módicos degradamos nuestras constituciones, nuestros servicios públicos, nuestra legislación laboral».
MÁS, en "La vida sexual del dinero", por Luis García Montero, en el blog LA REALIDAD Y EL DESEO.

1 comentario:

  1. Suscribo de principio a fin el artículo. De paso, se nos coloca una nueva reforma de la legislación laboral de una flexibilidad insultante en cuanto a contrataciones y despidos. Solo faltaban los convenios así que....a por ellos. Ya nadie recordará el informe Petras. Mal asunto. 15 años después sigue siendo tan válido como entonces. Peor aún, nunca como hasta ahora hemos tenido tal número de licenciados, doctorados, postdoctorados y no sé cuantas cosas más. No sé cuáles son los niveles de frustración y resentimiento que puede soportar una sociedad, pero auguro una crisis existencial importante, parcheada solo tangencialmente por una futura recuperación macroeconómica.
    Álvaro

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